San Ignacio Guazú, Misiones — 25 de noviembre de 1916.
En la memoria local del departamento de Misiones persiste el relato de un enfrentamiento singular ocurrido a comienzos del siglo XX, considerado por algunas versiones como el último duelo a muerte registrado en Paraguay. El episodio habría tenido lugar en el casco histórico de San Ignacio Guazú, en la intersección de las actuales calles Vicente Ignacio Iturbe y Julio Pérez, durante una jornada marcada por tensiones sociales y presencia militar en la zona.
Según reconstrucciones difundidas en crónicas locales, el hecho enfrentó al capitán Eliseo Salinas, jefe militar enviado a la región, y al joven Miguel Ramírez, en un conflicto que habría surgido a raíz de una disputa de honor vinculada a una joven identificada como Virginia Brusquetti, en el contexto de un baile previo celebrado en la ciudad.
De acuerdo con estas versiones, el encuentro no habría seguido las formalidades tradicionales de los duelos de honor de la época —como la presencia de padrinos o un árbitro—, sino que se habría tratado de un enfrentamiento improvisado con armas de fuego, en las inmediaciones de una fiesta organizada por la familia Centeno.
El resultado del choque habría sido fatal para el capitán Salinas, quien murió en el lugar. Ramírez, por su parte, habría resultado herido y posteriormente detenido por fuerzas militares, siendo ejecutado esa misma noche, según relatan las versiones orales transmitidas en la zona. Pero la verdadera víctima del suceso fue la joven Virginia, que se quedó sin novio y sin amante.
El episodio es citado en algunos relatos como un punto de inflexión en la percepción local sobre la presencia militar en Misiones, generando malestar entre pobladores y dejando una huella en la memoria histórica regional. Sin embargo, su carácter como “último duelo fatal documentado” en Paraguay no está plenamente establecido en la historiografía nacional, ya que la evidencia proviene principalmente de fuentes locales y relatos no siempre corroborados por archivos oficiales.
Los duelos de honor, aunque en declive para principios del siglo XX, formaron parte de la cultura política y social en Paraguay durante décadas anteriores, especialmente entre sectores militares y élites urbanas. Con el avance del siglo, estas prácticas fueron desapareciendo progresivamente, dando paso a formas institucionales de resolución de conflictos.
Hoy, el caso de San Ignacio Guazú permanece en una zona difusa entre la historia y la tradición oral, como un episodio que refleja tanto las tensiones de su tiempo como la persistencia de códigos de honor que marcaron una época ya extinguida.




