Por José Maria Quevedo
La pregunta parece sencilla, pero puede esconder una explicación mucho más compleja que la de un secuestro convencional.
Denis fue capturado el 9 de septiembre de 2020, apenas siete días después del operativo de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) contra campamentos del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) en Yby Yaú, donde murieron dos niñas argentinas de 11 años.
La proximidad entre ambos acontecimientos no parece casual.
El profesor Carlos González, quien fue secuestrado posteriormente por el EPP y permaneció nueve días en poder de la organización, sostiene que Esteban Marín López tomó de manera unilateral la decisión de secuestrar a Denis.
La explicación que recibió de sus captores es particularmente relevante: el objetivo habría sido llamar la atención de la FTC y obligarla a concentrar sus recursos en una nueva situación mientras los integrantes del grupo buscaban escapar de la persecución iniciada después del operativo de Yby Yaú.
Si esta versión es correcta, el secuestro de Denis habría tenido, en su origen, una finalidad esencialmente táctica.
No se trataba solamente de conseguir dinero.
Tampoco necesariamente de obtener la liberación de integrantes presos.
La idea habría sido crear una crisis lo suficientemente importante como para modificar el escenario de persecución.
Y para eso necesitaban una víctima con determinadas características.
¿Por qué Denis?
Óscar Denis no era un ciudadano cualquiera.
Era un exvicepresidente de la República, dirigente liberal, empresario ganadero y una figura política conocida en la zona norte del país.
Su secuestro garantizaba algo que un secuestro común probablemente no podía garantizar: la inmediata atención del Gobierno, de las fuerzas de seguridad y de los medios de comunicación.
La elección del blanco, por lo tanto, habría respondido a su valor político y estratégico.
El EPP necesitaba producir un hecho que no pudiera ser ignorado.
Y lo consiguió.
El secuestro de Denis colocó nuevamente al norte del país en el centro de la agenda nacional y obligó al Estado a desplegar recursos para localizarlo.
El momento es la primera pista
El calendario resulta significativo.
El 2 de septiembre la FTC golpeó dos campamentos del EPP en Yby Yaú.
Los sobrevivientes quedaron bajo presión.
Siete días después, el 9 de septiembre, desapareció Denis.
La secuencia plantea una pregunta inevitable:
¿Fue el secuestro una respuesta inmediata al operativo militar?
La versión recogida por Carlos González sostiene que sí.
Según ese relato, Marín López habría entendido que la persecución de la FTC podía terminar alcanzando a los integrantes que habían logrado escapar y decidió generar una situación que desviara el foco.
El secuestro de una figura política de alto perfil era una forma de hacerlo.
Después vino la negociación
Dos días después del secuestro, el EPP hizo públicas sus exigencias.
La familia Denis debía distribuir alimentos, medicamentos y semillas en 40 comunidades y el grupo exigía además la liberación de Carmen Villalba y Alcides Oviedo Brítez.
El mensaje convertía el secuestro en una operación de propaganda y presión política.
Pero había un dato decisivo.
El Gobierno no negoció.
La familia cumplió con la entrega de los víveres.
Adelio Mendoza fue liberado.
Denis no.
Y ahí aparece otra pregunta:
si la operación había cumplido su objetivo inicial de provocar la reacción del Estado, ¿qué ocurrió después?
Porque el escenario cambió rápidamente.
El 20 de noviembre, apenas dos meses después, Esteban Marín López, Lucio Silva y Rodrigo Argüello fueron abatidos por la FTC.
Marín López, precisamente el hombre al que González atribuye la decisión unilateral de secuestrar a Denis, ya no estaba para explicar qué había ocurrido con el plan original.
La muerte de Esteban Marín López, Lucio Silva y Rodrigo Argüello en lugar de su captura deja, inevitablemente, dudas. Matar en vez de capturar también significa perder la posibilidad de obtener respuestas de quienes podían conocer los detalles del secuestro de Óscar Denis.
¿Qué sabían? ¿Quién tomó las decisiones? ¿Qué ocurrió con Denis después de su captura? Son preguntas que siguen sin respuesta. Y la decisión de abatir a quienes podían aportarlas hizo que algunas de esas respuestas murieran con ellos.





