A poco más de dos semanas de las elecciones municipales, Camilo Pérez llega a la recta final con una ventaja de 18,5 puntos sobre Soledad Núñez, según la última medición de Ati Snead.
El candidato colorado registra 52,8% de intención de voto, frente al 34,3% de Soledad Núñez. Más atrás aparecen Rodrigo Franco, con 2,7%, y Arlene Aquino, con 0,3%. Un 4,1% afirma que no votaría por ninguno y el 5,7% no sabe o no responde.
La encuesta fue realizada entre el 11 y el 16 de septiembre, sobre 1.800 electores mayores de 18 años inscriptos en los padrones de Asunción, con un nivel de confianza del 95% y un margen de error de hasta 2,3%.
El dato más significativo no es solamente la diferencia actual, sino su evolución. En la medición de Ati Snead de agosto, Camilo tenía 52,1% y Soledad 35,3%. Es decir, Pérez crece 0,7 puntos, mientras Núñez retrocede un punto, y la brecha pasa de 16,8/16,9 puntos a 18,5.
Una campaña que no consigue salir de la burbuja
El problema para la campaña de Soledad no parece estar solamente en el diagnóstico que plantea, sino en su capacidad para convertir ese diagnóstico en una oferta electoral.
Su discurso se ha concentrado en buena medida en la crítica política, el cuestionamiento al oficialismo y la reafirmación de convicciones propias. Es un mensaje que puede consolidar a quienes ya están convencidos, pero que enfrenta dificultades para ampliar la conversación hacia sectores menos politizados o todavía indecisos.
El riesgo es que la campaña termine hablándole principalmente a quienes ya comparten sus posiciones: una campaña dentro de una burbuja, movilizadora para los propios pero con dificultades para entusiasmar a quienes todavía no decidieron su voto.
La propia evolución de las encuestas agrega presión sobre esa estrategia. No se trata de una fotografía aislada: distintos sondeos publicados durante agosto y septiembre también registraron ventajas de Pérez, aunque con magnitudes diferentes.
Diagnóstico sin acción
Hay además una paradoja en el discurso opositor.
Soledad y su equipo identifican como uno de los problemas centrales de la elección la capacidad de la estructura colorada para desalentar la participación o convertir la elección en una competencia dominada por su maquinaria electoral.
Pero identificar ese problema no alcanza. La pregunta es qué hace la campaña opositora para contrarrestarlo.
Y ahí aparece uno de sus principales desafíos: un diagnóstico político necesita convertirse en una estrategia de movilización.
Si el planteamiento es que la estructura colorada tiene capacidad para llevar a sus votantes a las urnas, la respuesta no puede limitarse a denunciar esa fortaleza. Tiene que ofrecer una razón concreta para que quienes quieren un cambio participen, se involucren y efectivamente concurran a votar.
La campaña necesita pasar del “esto está mal” al “esto podemos hacer”.
Resultados de una Encuesta de Opinión y Opción Electoral para Intendente de Asunción pic.twitter.com/HVHwOzgD7d
— Ati Snead Consultores (@aticonsultores) August 24, 2026
La percepción de victoria también favorece a Camilo
El otro dato relevante de la encuesta es la percepción de quién ganará.
Ante la pregunta sobre quién creen que será el próximo intendente de Asunción, 43,2% menciona a Camilo Pérez y 24,8% a Soledad Núñez. Un 30,6% no sabe o no responde.
Esta diferencia importa porque una elección no se juega solamente en la intención declarada de voto, sino también en la percepción que los electores construyen sobre el escenario.
Camilo llega a la última etapa con dos activos simultáneos en la encuesta: una ventaja de 18,5 puntos en intención de voto y una ventaja de 18,4 puntos en percepción de victoria.
Soledad, en cambio, necesita no solamente conservar a quienes ya están con ella, sino ampliar su base y transformar el voto opositor potencial en participación efectiva.
A 17 días de las elecciones, la disputa entra así en una etapa distinta: ya no alcanza con tener un diagnóstico sobre la elección. La campaña necesita demostrar capacidad para mover el escenario.
Y, por ahora, los números muestran que ese movimiento todavía no aparece en la medición de Ati Snead.





