Alejandro Stoessel llegó a Paraguay en un momento en que necesitaba reconstruir su carrera. Aquí encontró una nueva oportunidad profesional, recuperó protagonismo en la televisión y construyó vínculos con personas que, según recuerdan algunos de sus antiguos amigos, estuvieron a su lado durante aquella etapa.
Con los años, su realidad cambió radicalmente. Su hija Tini se convirtió en una estrella internacional y Stoessel pasó a ocupar un lugar central en el manejo de su carrera. Pero para algunos de aquellos amigos paraguayos, el éxito también significó un distanciamiento.
Según relatan personas que compartieron con él aquellos años, cuando Stoessel regresó posteriormente a Paraguay acompañado por Tini, no tuvo la delicadeza de comunicarse con algunos de quienes habían estado cerca suyo cuando llegó al país para comenzar nuevamente su carrera.
El reproche no pasa por esperar reconocimientos ni favores. Es mucho más sencillo: un llamado, un saludo, un gesto de memoria hacia quienes estuvieron presentes cuando las cosas no eran tan fáciles.
“Se olvidó de los que estuvieron con él cuando vino a Paraguay”, es la queja que queda entre algunos de aquellos viejos conocidos.
Y ahora, frente a la crisis que enfrenta con su hija por el manejo de su fortuna y de su carrera, uno de aquellos antiguos amigos no pudo ocultar su ironía.
“Le llegó su karma”, dijo al enterarse del conflicto.
La frase condensa una vieja sensación de quienes recuerdan al Stoessel que llegó a Paraguay buscando una oportunidad y lo contrastan con el hombre que, años después, regresó convertido en una figura vinculada al éxito internacional de Tini.
Para sus antiguos amigos paraguayos, el problema no es que haya triunfado.
El reproche es que, cuando llegó el éxito, se habría olvidado de quienes estuvieron con él cuando todavía necesitaba empezar de nuevo.





