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Cómo es y que se espera de Moulay El Hassan, el joven príncipe que se prepara para ser el próximo rey de Marruecos

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A los 23 años, Moulay El Hassan ya no es solamente el hijo del rey Mohamed VI. El príncipe heredero comienza a ocupar posiciones cada vez más relevantes dentro de la estructura del Estado marroquí y su preparación para suceder a su padre parece haber entrado en una nueva etapa.

Nacido el 8 de mayo de 2003 en Rabat, Moulay El Hassan es el hijo mayor y único varón de Mohamed VI y nieto del fallecido Hassan II, uno de los monarcas más poderosos de la historia reciente de Marruecos. Su nombre es, precisamente, un homenaje a su abuelo.

Su formación tampoco fue diseñada para una vida exclusivamente ceremonial. Estudió en el Colegio Real y posteriormente cursó Relaciones Internacionales en la Universidad Politécnica Mohammed VI. Obtuvo una maestría en 2025 y, según diversos reportes, continúa su formación académica vinculada a las relaciones internacionales y la geopolítica.

Pero es en el terreno militar donde en 2026 apareció la señal más importante sobre su futuro.

Un paso clave hacia el poder

En mayo de este año, Mohamed VI designó a su hijo como coordinador de las oficinas y servicios del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Reales.

El cargo tiene un enorme valor político y simbólico. Se trata de una posición estratégica dentro de la estructura militar marroquí y recuerda el camino seguido por el propio Mohamed VI cuando era príncipe heredero.

La designación fue interpretada como una aceleración de la preparación de Moulay El Hassan para la sucesión.

No se trata simplemente de aprender a representar al rey en ceremonias. El príncipe está siendo introducido progresivamente en los principales ámbitos del poder: las relaciones internacionales, la defensa y las instituciones del Estado.

Durante 2026 también aumentó su presencia en actos oficiales en representación de su padre. El Palacio parece estar utilizando estos acontecimientos para familiarizar al heredero con las responsabilidades que algún día tendrá que asumir.

Un príncipe reservado

A diferencia de otras monarquías, la Casa Real marroquí mantiene un control muy estricto sobre la vida privada del heredero.

Moulay El Hassan tiene una exposición pública relativamente limitada y existe poca información confiable sobre su personalidad, sus amistades o sus opiniones políticas personales. Su imagen pública está cuidadosamente administrada por el Palacio.

Lo que sí puede observarse es un perfil mucho más orientado a la formación institucional que al protagonismo mediático.

El joven príncipe habla varios idiomas y su educación internacional apunta a prepararlo para un Marruecos que pretende tener cada vez mayor influencia económica, diplomática y política en África y en el mundo árabe.

¿Qué tipo de rey será?

Es todavía demasiado pronto para responderlo con certeza. Moulay El Hassan aún no gobierna y no existen elementos suficientes para afirmar que tendrá una determinada orientación política.

Pero su preparación permite identificar algunas tendencias.

La primera es que será un rey con una fuerte formación internacional. Marruecos enfrenta desafíos diplomáticos cada vez más complejos y el futuro monarca deberá manejar relaciones con Europa, Estados Unidos, África, el mundo árabe y potencias como China.

La segunda es la importancia de las Fuerzas Armadas. Su incorporación a la estructura militar indica que la defensa continuará siendo uno de los pilares fundamentales de la monarquía.

Y la tercera es la continuidad del modelo de monarquía ejecutiva construido durante las últimas décadas.

En Marruecos, el rey no es una figura meramente protocolar. La monarquía concentra importantes atribuciones políticas, religiosas y militares. Por eso la preparación del heredero implica mucho más que aprender a ocupar un trono.

El gran desafío: mantener la estabilidad

Moulay El Hassan heredará un país que ha cambiado profundamente durante el reinado de Mohamed VI.

Marruecos ha desarrollado grandes proyectos de infraestructura, ha ampliado sus vínculos económicos con África y se ha convertido en un actor relevante en el norte del continente.

Pero también enfrenta problemas importantes: desigualdad regional, desempleo juvenil, presión sobre los servicios públicos y demandas de una generación joven que reclama mejores oportunidades.

Las protestas juveniles de los últimos años pusieron precisamente en evidencia esa tensión entre un Marruecos que aspira a proyectarse como potencia regional y las dificultades que todavía existen en la vida cotidiana de buena parte de su población. El Gobierno ha respondido con mayores inversiones en salud, educación y reducción de las desigualdades territoriales.

Ese será uno de los grandes desafíos del futuro rey: preservar la estabilidad de la monarquía mientras responde a una sociedad cada vez más joven, conectada y exigente.

El Sáhara, la gran cuestión geopolítica

Hay además un asunto que probablemente acompañará a Moulay El Hassan durante toda su futura vida política: el conflicto del Sáhara marroquí.

La defensa de la soberanía marroquí sobre ese territorio constituye una de las principales prioridades estratégicas del reino y condiciona sus relaciones con Argelia, España, Francia, Estados Unidos y otros países.

En los últimos años, Marruecos consiguió importantes avances diplomáticos en torno a su posición sobre el Sáhara. Francia, por ejemplo, respaldó en 2024 la propuesta marroquí de autonomía como base para resolver el conflicto, contribuyendo a recomponer la relación entre París y Rabat.

El futuro monarca deberá, por tanto, continuar una política exterior en la que la cuestión del Sáhara ocupa un lugar central.

¿Un nuevo Hassan II?

El nombre del príncipe genera inevitablemente una comparación con su abuelo, Hassan II.

Pero sería prematuro pensar que Moulay El Hassan será una repetición de aquel monarca. Hassan II gobernó durante un período marcado por fuertes tensiones políticas internas, intentos de golpe de Estado y una relación mucho más conflictiva entre la monarquía y la oposición.

El Marruecos que heredará Moulay El Hassan será diferente.

Su generación creció en la era digital, en una sociedad mucho más conectada con Europa y con el resto del mundo y en un país que busca convertirse en una potencia económica y diplomática africana.

Por eso, más que un retorno al pasado, todo indica que su desafío será adaptar la monarquía a una nueva generación.

El heredero ya está entrando en escena

Mohamed VI todavía ocupa el trono y no existe una fecha ni un calendario oficial para una sucesión.

Pero los movimientos recientes son significativos.

El príncipe aparece cada vez más en actos oficiales, recibe responsabilidades institucionales y acaba de ingresar en una posición de peso dentro de las Fuerzas Armadas.

La señal política parece clara: Moulay El Hassan ya no está solamente aprendiendo a ser rey. Está comenzando a ejercer, de manera gradual, algunas de las responsabilidades que algún día tendrá como monarca.

Y aunque todavía no se sabe cuándo llegará al trono ni siquiera qué nombre adoptará oficialmente como rey, Marruecos ya está preparando el escenario para la llegada de una nueva generación de la dinastía alauí.

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