El nuevo sondeo de ATI SNEAD muestra un escenario favorable para Camilo Pérez: el candidato colorado mantiene el liderazgo y supera por primera vez los 50 puntos de intención de voto, mientras Soledad Núñez registra un crecimiento, aunque todavía insuficiente para ponerse a tiro cuando falta aproximadamente un mes y medio para las elecciones municipales.
Según la medición, Camilo alcanza el 52,1% y Soledad el 35,3%. Más atrás aparecen Bukelei, con 3%, y Arlene Aquino, con 0,6%.
Soledad consiguió avanzar. Después de la publicación de la primera encuesta de ATI SNEAD, intensificó su presencia en medios y actividades de campaña. El resultado se refleja en el sondeo: pasó del 31% al 35,3%, un crecimiento de más de cuatro puntos.
Pero el avance no alcanza todavía para transformar la elección en una disputa equilibrada. La brecha continúa siendo de 16,8 puntos, mientras Camilo no solo conserva la ventaja, sino que cruza la barrera simbólica del 50%.
Resultados de una Encuesta de Opinión y Opción Electoral para Intendente de Asunción pic.twitter.com/HVHwOzgD7d
— Ati Snead Consultores (@aticonsultores) August 24, 2026
La percepción de victoria sigue favoreciendo a Camilo
Más allá de la intención de voto, el escenario mantiene una variable política central: la percepción de quién está en condiciones de ganar.
En la medición de ATI SNEAD, esa percepción continúa favoreciendo a Camilo Pérez, lo que representa una ventaja adicional para el candidato colorado.
La percepción de victoria puede convertirse en un factor electoral relevante porque puede influir sobre los votantes que todavía no tienen una decisión definitiva. Un candidato percibido como ganador puede atraer voto útil, mientras que una campaña que aparece rezagada debe hacer un esfuerzo adicional para convencer de que la competencia sigue abierta.
Dos encuestas, dos fotografías diferentes
El contraste con otra medición conocida en las últimas semanas muestra hasta qué punto existe todavía una disputa por el escenario electoral.
La encuesta de Voz Data, realizada en agosto, ubicó a Soledad Núñez con 39,1% y a Camilo Pérez con 37,1%, configurando un empate técnico debido al margen de error de ±4 puntos porcentuales.
Es decir, mientras Voz Data mostraba a Núñez ligeramente por encima de Pérez, ATI SNEAD registra una ventaja amplia para el candidato colorado.
La diferencia entre ambas mediciones también explica por qué las encuestas se han convertido en un elemento político de la campaña. Cada publicación no solamente informa sobre la intención de voto: también instala una determinada percepción sobre quién está creciendo, quién está cayendo y quién tiene posibilidades reales de ganar.

La lectura optimista del equipo de Soledad
En paralelo, circula en redes sociales un documento atribuido a Diego Abente Brun que realiza una evaluación positiva de la campaña de Soledad Núñez.
El análisis sostiene que “Sole está donde debe estar a esta altura de la campaña” y plantea que su posicionamiento resulta favorable pese al despliegue propagandístico de Camilo.
El documento también interpreta como una señal positiva que Pérez se encuentre próximo al 40% —tomando aparentemente como referencia otra medición— y sostiene que podría estar cerca de un supuesto “techo” electoral.
La idea resulta particularmente importante porque coincide con una lectura más amplia dentro del entorno opositor: Camilo tendría una estructura capaz de asegurarle un piso elevado, pero su crecimiento podría ser más limitado; Soledad, en cambio, tendría todavía sectores del electorado independiente por conquistar.
El mismo documento destaca además un supuesto diferencial favorable en la percepción de ambos candidatos: un +32% para Núñez frente al +16% de Camilo.
Aunque el texto no identifica explícitamente la fuente utilizada para esos números, la comparación parece tomar como referencia la encuesta de Voz Data, que había mostrado a Núñez ligeramente por encima de Pérez.

El problema opositor: cómo responder a las encuestas desfavorables
La publicación de encuestas desfavorables sigue siendo uno de los problemas estratégicos de la oposición. No solamente por el efecto que los números pueden producir sobre el electorado, sino porque hasta ahora no aparece una respuesta suficientemente eficaz para contrarrestar este tipo de publicaciones.
El problema es especialmente complejo porque los resultados desfavorables para Soledad no necesariamente son considerados absurdos o imposibles ni siquiera dentro del propio análisis de su campaña.
De hecho, una parte de la argumentación que circula en el entorno de Núñez (a partir de los números de Voz Data) sostiene que Camilo puede estar acercándose a su techo o punto de equilibrio, mientras Soledad todavía tendría margen para crecer.
Es una hipótesis que tiene lógica política.
Camilo cuenta con una estructura partidaria consolidada y con un voto colorado históricamente más disciplinado. Una parte importante del electorado colorado suele tener definido su voto mucho antes que los sectores independientes. En cambio, entre los independientes existe un mayor nivel de movilidad y decisión tardía.
En otras palabras, Camilo puede tener una base más previsible y organizada, pero Soledad puede disponer de un universo potencial de crecimiento mayor.
Ese es precisamente el argumento que permite al equipo de Núñez mirar con cierto optimismo incluso una encuesta que le resulta desfavorable: si el voto colorado está más consolidado y el independiente todavía está en disputa, la fotografía actual no necesariamente representa el resultado final.

La verdadera disputa: tendencia contra estructura
Los números dejan planteadas dos lecturas diferentes.
La primera favorece a Soledad Núñez: está creciendo, aumentó su intención de voto y tiene margen para disputar al electorado que todavía no tiene una decisión consolidada.
La segunda favorece claramente a Camilo Pérez: mantiene una ventaja considerable en ATI SNEAD, supera el 50% y conserva la percepción de ser el candidato con mayores posibilidades de victoria.
En el fondo, la elección plantea una disputa entre dos fuerzas diferentes: la estructura y el voto disciplinado de Camilo contra la capacidad de crecimiento de Soledad entre los independientes y los electores todavía no definidos.
Ese es el verdadero desafío opositor. No alcanza con cuestionar una encuesta desfavorable. La oposición necesita demostrar que puede transformar el crecimiento de Soledad en una tendencia sostenida y, al mismo tiempo, impedir que las mediciones que colocan a Camilo como favorito terminen convirtiéndose en una profecía autocumplida.
Porque una encuesta no solamente mide una elección: también puede comenzar a construirla.





