La politóloga y estratega argentina Oriana Bonazzola destaca que la experiencia de André Janones permite comprender cómo las estrategias de comunicación digital pueden articularse con la movilización política tradicional.
Según Bonazzola, la clave no estuvo únicamente en producir y difundir contenidos en internet, sino en conectar esos mensajes con la organización de simpatizantes y la participación política fuera de las redes.
“Creo que la estrategia de André Janones expresa muy bien el potencial de las nuevas estrategias de comunicación coordinadas”, sostiene la especialista. Su análisis pone el foco en una dimensión que va más allá de la viralización de contenidos: la capacidad de integrar distintos canales y espacios de participación dentro de una misma estrategia de comunicación política.
En ese esquema, WhatsApp cumplió una función que fue más allá de la circulación de información. La plataforma sirvió como herramienta para organizar a los simpatizantes, coordinar acciones y activar la participación política, tanto en las redes como fuera de ellas.
“WhatsApp, en este caso, funcionó no solo como un canal de información, sino como una herramienta para organizar a los simpatizantes, coordinar acciones y activar la participación política, tanto en las redes como fuera de ellas”, explica Bonazzola.
La observación permite poner en perspectiva el papel de las plataformas digitales en las campañas electorales. No se trata solamente de publicar mensajes y alcanzar grandes audiencias, sino de comprender cómo circulan esos contenidos, qué vínculos generan y de qué manera pueden conectarse con formas concretas de participación.
Para la estratega, uno de los aspectos centrales de esta transformación es la relación entre los espacios digitales y los escenarios tradicionales de la política. Las redes sociales no reemplazan necesariamente a las calles, los encuentros presenciales o las formas habituales de organización; pueden funcionar como espacios complementarios, conectados entre sí.
“En definitiva, creo que el aporte más interesante es haber entendido que hoy la disputa política se desarrolla en múltiples espacios conectados entre sí —calles virtuales y calles tradicionales conectadas—”, afirma.
Bonazzola considera que reconocer esa relación resulta fundamental para comprender las nuevas dinámicas de la comunicación política. Cada espacio tiene sus propias características, formas de interacción y lógicas de funcionamiento, por lo que una estrategia coordinada necesita contemplar esas diferencias.
“Y la clave está justamente en reconocer sus lógicas particulares y construir una estrategia capaz de articularlas”, agrega.
Desde esta perspectiva, el caso de Janones permite analizar cómo la comunicación digital puede integrarse a una dinámica política más amplia. La producción de contenidos, la circulación de mensajes por WhatsApp, la organización de simpatizantes y la participación en los espacios públicos forman parte de un proceso en el que lo digital y lo presencial se relacionan de manera permanente.
La experiencia también plantea una cuestión relevante para el análisis de las campañas contemporáneas: tener presencia en las redes no es lo mismo que construir una estrategia de comunicación coordinada. El desafío consiste en conectar los mensajes con las personas, las conversaciones con la organización y la actividad digital con otras formas de participación política.
El análisis de Bonazzola ofrece así una perspectiva para entender el papel de André Janones en el entorno comunicacional de la campaña de Lula da Silva y, al mismo tiempo, observar una transformación más amplia: la disputa política se desarrolla en distintos espacios conectados, y comprender esa interacción resulta esencial para estudiar las nuevas formas de comunicación electoral
Sobre la autora del análisis: Oriana Bonazzola es licenciada en Ciencia Política y cuenta con un posgrado en Comunicación, Política y Plataformas Digitales. En 2025 fue ganadora del Napolitan Victory Award, en la categoría Líderes Emergentes (Youth Leadership Award).




