El Tratado de Itaipú evitó un conflicto armado entre Paraguay y Brasil y convirtió una crisis bilateral en una oportunidad estratégica. Así lo sostuvo Juan José Benítez Rickmann al analizar el proceso diplomático que hizo posible la construcción de la central hidroeléctrica, inaugurada oficialmente el 25 de octubre de 1984.

La fecha marcó un hito en la relación entre ambos países. Los presidentes de Paraguay y Brasil participaron de la habilitación oficial de la Central Hidroeléctrica Itaipú, que comenzó a suministrar energía eléctrica simultáneamente a las dos naciones.

Para Benítez Rickmann, el acuerdo constituyó el principal logro diplomático del gobierno de Alfredo Stroessner. La negociación permitió superar las tensiones entre los dos países y avanzar hacia un emprendimiento que se convertiría en uno de los proyectos energéticos más importantes de la región.
La presión de Estados Unidos
En el proceso de negociación también habría tenido un papel relevante Estados Unidos, según el análisis de Benítez Rickmann. El diplomático recordó la presión ejercida por Washington para que Paraguay y Brasil resolvieran sus diferencias.
“Arreglen esto”, habría sido el mensaje dirigido a los brasileños, en una intervención que refleja la dimensión internacional de las negociaciones.
La resolución de la crisis permitió transformar un escenario de tensión en una oportunidad de cooperación bilateral. El acuerdo sobre Itaipú no solo abrió el camino para la construcción de la represa, sino que también redefinió la relación entre Paraguay y Brasil en torno al aprovechamiento compartido de los recursos energéticos del río Paraná.
Los protagonistas de la negociación
El presidente honorario de la Academia de la Historia y Geografía Militar del Paraguay, destacó a cinco figuras clave en el proceso diplomático y técnico que condujo al Tratado de Itaipú: Sapena Pastor, ministro de Relaciones Exteriores; Alberto Nogués, subsecretario de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores; el mayor de Ingeniería Emilio Meza Guerreros, presidente de la Comisión Nacional de Límites; el ingeniero Enzo Debernardi, figura central en el desarrollo técnico del proyecto hidroeléctrico; y Carlos A. Saldivar, asesor jurídico d ela Presidencia.
La participación de estos actores permite observar que Itaipú fue resultado de un proceso que combinó decisiones políticas, conocimiento técnico y negociaciones diplomáticas.

A más de cuatro décadas de su inauguración oficial, Itaipú continúa siendo una pieza central de la relación paraguayo-brasileña. Su historia, además de estar vinculada a la producción de energía, permanece asociada a una negociación que modificó el vínculo entre ambos países y consolidó una de las obras más emblemáticas de la historia contemporánea del Paraguay.




