Desde Sídney 2000 hasta París 2024, Paraguay ha mantenido una presencia constante en los Juegos Olímpicos, aunque siempre con delegaciones pequeñas y un protagonismo limitado en el medallero. El país ha transitado por altibajos en su rendimiento, con momentos históricos y otros de consolidación individual.
En Sídney 2000 y Atenas 2004, las delegaciones eran de apenas cinco o seis atletas, enfocados en deportes individuales como atletismo, natación y tiro. Ninguno logró medallas, aunque Ramón Jiménez-Gaona alcanzó la final de lanzamiento de martillo en 2004, terminando en un meritorio 8.º puesto, que hasta hoy se mantiene como uno de los mejores resultados individuales.
El punto culminante llegó en Pekín 2008, cuando la selección masculina de fútbol se colgó la plata, el único podio olímpico de Paraguay. Con cerca de 25 atletas, esta edición fue la más numerosa hasta entonces y marcó un récord histórico que permanece como referencia ineludible.
En los Juegos siguientes, Londres 2012 y Río 2016, Paraguay volvió a delegaciones pequeñas (8 y 11 atletas, respectivamente), con participación en deportes como remo, tenis de mesa, golf y atletismo. Aunque no hubo medallas, algunos deportistas lograron avanzar rondas o mejorar marcas personales, destacando el esfuerzo de atletas como Marcelo Aguirre en tenis de mesa y los maratonistas Derlys Ayala y Carmen Martínez. La participación reflejó un nivel estable, sin grandes saltos, pero con indicios de progreso individual.
Durante la gestión de Camilo Pérez, en Tokio 2020 y París 2024, Paraguay mantuvo delegaciones de 8–9 atletas. La actuación más destacada fue de Alejandra Alonso en remo, quien pasó del 21.º lugar en 2020 al 19.º en 2024, mostrando una mejora individual concreta, aunque sin acercarse a medallas. En general, los resultados evidencian que Paraguay ha logrado consolidar su presencia, con atletas cada vez más competitivos a nivel individual, especialmente en remo y atletismo, pero sin recuperar la magnitud histórica del 2008.
Conclusión
A lo largo de estas seis ediciones, el rendimiento paraguayo se ha mantenido relativamente estable, con mejoras puntuales a nivel individual, pero sin ampliar significativamente la proyección en medallas. La plata de fútbol en 2008 sigue siendo el hito más destacado, mientras que el trabajo reciente evidencia un enfoque en la mejora gradual de los deportistas y en la consolidación de nuevas disciplinas como el remo y el golf.





