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Luis R. Vera sobre “Mangoré”: “Una obra de arte no se explica”

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En 2025 se cumplieron diez años del estreno de “Mangoré, por amor al arte”, una de las producciones más ambiciosas y debatidas del cine paraguayo contemporáneo. Con motivo de este aniversario, desde EGO decidimos contactar a su director, Luis R. Vera, con el objetivo de repasar el recorrido de la película, su recepción crítica y la perspectiva que el paso del tiempo le otorga hoy a su obra.

La respuesta fue un extenso texto que trasciende el formato habitual de entrevista para convertirse en un manifiesto reflexivo sobre su película, la crítica cinematográfica y el rol del arte en general.

En estas páginas, Vera no responde a cada pregunta de manera convencional, sino que plantea una visión integral en la que Mangoré funciona como un espejo de la inteligencia, sensibilidad y cultura de quien la observa. Según el director, la lectura de la película, así como la intensidad y la naturaleza de las críticas que recibe, son proporcionales a la capacidad de percepción y sensibilidad del espectador.

Más que una defensa de su obra, esta reflexión invita a considerar el arte como un diálogo abierto, donde cada mirada es a la vez interpretación, emoción y conciencia, y donde la crítica revela tanto al crítico como a la obra misma.

 

 

 

Introducción del director:

“Al igual que en esta entrevista, en estos más de diez años desde esta verdadera hazaña del cine paraguayo de hacer una película de época, reconstruir 40 años de comienzos del siglo XX y ambientada en cinco países, me preguntan, además de periodistas, amigos, colaboradores, y admiradores, que rememore, y también explique o responda al puñado de comentaristas o críticos negativos de mi película Mangoré, por amor al arte, los alcances, el significado, o qué quise hacer o decir con Mangoré, y aunque no tengo asuntos pendientes ni explicaciones por dar de cara a mi obra, sí tengo todo el derecho a comentar y a exponer mis reflexiones sobre la situación producida post estreno de una película fundamental sobre un personaje trascendental y referente histórico de la Cultura en Paraguay. La respuesta a todas tus preguntas incluidas en texto a continuación”. 

El arte no se explica:

“Nada a explicar, defender, argumentar, porque una obra de arte no se explica, una vez terminada y entregada al espectador, al público, al observador, la obra se interpreta, se percibe, se siente, de acuerdo a la inteligencia, sensibilidad, y cultura de cada cual, y Mangoré es exactamente eso. Los contenidos, las distintas lecturas que la película provoca, los distintos niveles de relato que tiene esta, las metáforas están abiertas o subliminalmente expuestas de acuerdo a una poética, que no solo obedece a una obra, sino a una visión de autor, a una manera de ver y sentir el mundo, a una manera de interpretar y sentir a los seres humanos, y al cómo manifiestan su condición en relación armónica o conflictiva con sus semejantes, o cómo orientan sus vidas en relación a sus sueños, vocaciones o aspiraciones fundamentales, en este caso, el arte, la música. Es decir esto, lo ves o no, lo sientes o no, lo interpretas o no, lo filtras o no, de acuerdo a una relación espontánea, directa y limpia con la obra, excepto que haya pre-juicio, premeditación, frustración, ignorancia, resentimientos, envidia, afanes de reemplazar el protagonismo de la obra por el propio, y otras especies de naturaleza parecida, como extemporáneas razones extra cinematográficas que van a por nombres, personas, y hasta con algún tufillo patriotero…”

 Prejuicios y estereotipos del cine:

“No hay mucho espacio para discernir en tal escenario, pues con esa contaminación se ha perdido toda objetividad, restando espacio libre a tu subjetividad atrapada en pre-juicios, ataduras sociales, convenciones morales, estéticas, y en el caso del cine, de la costumbre de ver en un 95% de tu cultura cinéfila, el estereotipo del mismo anestésico esquema de narración repetido hasta el adormecimiento, que inhabilita abrir mente y sensibilidad a otro paradigma. Este escenario, creado fundamentalmente por el cine de Hollywood y sus secuelas de cualquier parte, incluyendo las de un mal llamado cine nacional en varios de nuestros países, que copia el mismo modelo y estereotipos pero con historias locales, hace estéril o muy difícil, cualquier intento para una respuesta con altura sobre una película cuyo tema central es justamente la creación artística…”

 El viaje de Mangoré:

“Mangoré, por amor al arte, es sencillamente ese recorrido, ese viaje, con las estaciones elegidas, ni más, pero tampoco menos… nunca pretendió ser la vida entera, ni la de él ni de nadie, ni la única verdad sobre él ni sobre nadie, simplemente la aproximación intelectual y emocional a un hombre extraordinario y a un músico maravilloso, y la esencia de este perfil psicológico complejo y que conduce toda la trama, es la revisión y quehacer de la dualidad en todo artista, la fantasía del enfrentamiento entre el hombre y el genio, entre el cotidiano y el mito, entre lo real y el imaginario, entre el ciudadano y el artista, entre Barrios y Mangoré… y es eso lo que miles de gente de toda diversidad social y etaria siguen aplaudiendo en cada exhibición, muy lejos de algunos comentaristas y sus acólitos que nunca Arriesgaron Nada, más que sus frágiles y autocomplacientes opiniodardos que envenenados o no, engalanan los rincones de sus oscuras, solitarias, desamoradas, y amargas existencias, desde donde, agazapados, aguardan el próximo motivo de fagocitarse entre ellos un nuevo y efímero minuto de fama, a costa de los que sí arriesgamos Todo…”

Reflexión sobre el cine y el público:

“El cine de Mangoré ofrece al público reflexión y emoción, y no apela a ningún truco sentimentalista superficial como enganche a la taquilla que debe asegurar su venta de pororós y cocacolas, ni trata al público como una masa de idiotas. Lo dijeron varias voces nada menores, ni del caso citarlas, pero sí adelantados, estética, ética, conceptual y moralmente. Renunciamos a los clichés para hacer una obra artística y elaborar y entregar un producto, pero para eso no usamos la pantalla para consumo ni tráfico de narcos, no exhibimos el morbo de carne fémina, no tributamos la traición ni conductas mafiosas, ni culto a lo material (las películas más taquilleras o recurrentes en temáticas guionadas en Paraguay, tienen como valor, el dinero, como recompensa en los personajes de 7 Cajas, Cigarras, Latas Vacías, Costa Dulce, Los que Lloran, etc.) ni balaceras, ni hablamos de corrupción promoviéndola, ni abusamos sketches vulgares, ni usamos pirotecnia, excepto la de la condición humana y sus conflictos, que encarnados por Mangoré y su entorno, inundaron la pantalla con Fogonazos de Emoción, lo cual, es mucho, para los tiempos que corren y los valores que maneja la sociedad actual, culturalmente con mucha dificultad de emocionarse con algo, acaso con lo muy superficial… A cambio de balas y chistes livianos, entregamos ideales, valores y sueños, razones esenciales para vivir, y el paradigma de un viaje al alma de un ser con tal vocación y autoestima, que para alcanzar la plenitud y realización en la vida está convencido que solo basta la superación constante de sí mismo, la nobleza de sus actos y el amor por lo que hace, dejando un legado inmortal y universal con su obra…”

 Críticas y mala intención:

“Puede haber malas o regulares críticas o comentarios a mis obras, que no me dejan fuera de combate, cuando hay lectura leal de la película, me pone alerta, no me rinde, porque no tiene sentido, es un privilegio y una alegría vivir de lo que hago, y buscar en el arte expresarme y comunicarme con millones en esta Humanidad. A lo que no le doy combate es a la mala intención y al ensañamiento destructivo y solapado que busca levantar a la galería, por aquellos que pretenden porque leyeron tres libros y vieron mil películas iguales, aunque sean de distintos géneros, erigirse en jueces, bah! ni eso, en pedir a gritos ser tomados en cuenta, claman por atención y un poco de cariño, esos no merecen combate, ya están derrotados, nunca arriesgaron Nada, la vida los puso allí, a la vera del camino…”

 El estado del audiovisual nacional:

“De tanto mirarse el ombligo la mayoría de este medio, autodenominado audiovisual nacional, incluido sus comentaristas, (que como en el fútbol, cualquiera puede pretender serlo habiendo jugado un partido o viendo una película) es tan miope y maniqueo, que se vuelve en contra de un Cineasta quizás con la más extensa filmografía local de contenido, memoria e identidad, exhibida en Paraguay e internacionalmente, desde comienzos de los`90 hasta ahora: El País de Nunca Jamás, Miss Ameriguá, La Independencia Inconclusa, Mangoré, por amor al arte, Pandemia. PY, Guarania, el alma de un pueblo, y pronto a estrenar de Astronautas y Fantasmas, sin olvidar el escandaloso robo de mi proyecto Paraguaya sobre la guerra de la Triple… Este medio es un archipiélago, formado por muchas islas, y luchando por la propia, jodiéndole al del lado, con cero solidaridad o sueño colectivo, salvo para que le apoyen su isla: gremial, festival, académica, institucional… Pero claro, para la egoenvidiolatría y falta de visión, lo importante es lombrices jalando hacia el fondo de la lata a la lombriz que desde el borde sobresale por mérito propio… una vez más, la mediocridad como la peor enemiga de la calidad….”

Trayectoria y coherencia de su cine:

“Yo no me inventé con Mangoré, llegué ya premiado desde Europa a Paraguay y armé la primera coproducción con ese continente, desde la idea original hasta su realización final, una Miss Ameriguá convertida en clásico del cine nacional, a mucho pesar de algunos, y que sacó del ostracismo a Paraguay para retratarlo en cine para el mundo, estrenando en las mismas salas que el Pulp Fiction de Tarantino en horizontes tan remotos como Suecia y otros países… Inspirado en la pleyade de maestros italianos desde Visconti a Tornatore, pasando por de Sicca y Scola, y motivado por Bergman, Tarkovsky y Kusturika, admirando a Scorsesse, Kurosawa, Truffaut o Kiarostami, todos los cuales han apadrinado mi forma de ver, escribir y hacer el cine, que no la rehúyo ni busca engañar, la propongo, la expongo y la practico; en todas mis obras que son muchas, tomo riesgos, no copio, no repito, experimento, me juego, busco superarme a mí mismo y ser mejor que nadie, respondo a valores y principios que no transo, porque creo que un mundo mucho mejor del que tenemos, así como que esta sociedad desigual e injusta que habitamos se puede cambiar con un arte que apueste a calidad de vida, al humanismo, a la solidaridad, al derecho a soñar, pero a soñar muy despiertos por la realidad que vivimos, y no a evadirla. Porque no tengo nada que esconder ni avergonzarme, lo que hice es lo más completo y eficaz que pude hacer con estos contenidos y personajes, tal vez pude mejor, tal vez, pero el Tal Vez ni lo filmé ni quedará en la historia, como si quedará Mangoré, por amor al arte… Yo nunca le hice nada a nadie en este país (en el cual tengo 2 hijos) aparte de por principios y cultura, tener opinión franca, decir las cosas por su nombre, de frente y cuando correspondía, a ineptos, mediocres, desleales, traidoras y corruptos, fuera de mis equipos de trabajo o incluso dentro de ellos. Al contrario, y pese a que soy un activista del cine paraguayo, con amplia, probada, y premiada trayectoria, que ha abordado temáticas que otros no se atreven, haciendo participar masivamente a debutantes y consagrados actores y actrices, representando la bandera en muchas citas internacionales, siento no se me trata con deferencia ni menos respeto, a menudo me ningunean, o me saludan con nervios crispados, lo que habla nada bien de la mentada hospitalidad paraguaya. Salvo honrosas excepciones, de personas a quienes respeto y aprecio, la hipocresía abunda y lastimosamente han convertido a esta, en identidad y marca nacional”.

El arte como memoria e identidad:

“Como me dijo un amigo, este país se convirtió en una máquina de impedir, y peor aún de No soportar el éxito ajeno, menos el conseguido honestamente, porque el otro éxito, el material, el que te iguala en la sospecha, por haberlo conseguido con malas artes, ese se celebra, ese en el que tienes que activar la cadena de contactos, las redes de influencia, usar recursos de dudosa procedencia, ser funcionales a la ideología de los que te financian, o a los francotiradores… Yo no he estado ni estaré en ello, porque estoy avalado por una sólida obra realizada en 2 continentes, que en casi 50 años de actividad suman más de 50 títulos (Wikipedia, Mubi, Google) que pueden gustar más, o menos, pero conseguidas “a lo Mangoré”, sin aplastar ni denostar a nadie… Y que está en total coherencia con mi credo del cine, del cual no me he movido ni me moveré un ápice, porque mi arte no solo es entretención, sino que además es un acto de cultura, memoria, rebeldía, identidad, y un poderoso testimonio de la historia… como lo muestra cabalmente este amor al arte que es MANGORÉ!”

 

Damián Alcazar y su nueva película

-¿Cómo fue dirigir a Damián Alcázar y como lo ves (si lo viste) en las series que lo tienen como protagonista o en papeles destacados?

-Con el gran Damián Alcázar fue un placer dirigirlo, versátil en todos los roles que ha hecho, y fue un privilegio para el Paraguay haberlo tenido como Mangoré, cosa que tampoco se entendió entre algunos que denostaron la película. Hasta hoy con Damián somos grandes amigos, como lo es casi con la mayoría de actores y actrices que he dirigido en distintos países y películas, los que suman una treintena de nacionalidades: paraguayos, chilenos, mexicanos, suecos, brasileros, argentinos, españoles, rumanos, finlandeses, africanos, uruguayos, peruanos, etc….

 -Pero como el mundo no empieza ni termina en MANGORÉ ¿qué prepara Luis R VERA para 2026?

-Luego de premio en Italia y presencia en algunos festivales internacionales y estreno en Chile, estrenaré en Paraguay el drama comedia “de Astronautas y Fantasmas”, película que escribí, dirigí y produje entre 2024-25.

Entre fantasmas con 200 años de tormentosa historia y los sueños de volar al espacio, 4 personajes de 3 generaciones se enfrentan al pasado y al desesperanzador presente de Paraguay. La sorprendente metáfora en un viaje a través del tiempo, y el hoy, de un país en una casa… Pedro, el abuelo, María, la nieta, José, delivery, en un laberinto de revelaciones entre ellos y una madre en España… Un enfermo terminal, un romance juvenil, lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer…

 

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