Aunque el foco del Mundial 2026 suele estar puesto en las grandes potencias del fútbol, la Copa del Mundo también ofrece espacio para las selecciones de menor ranking, equipos que llegan sin el cartel de favoritos pero con futbolistas capaces de marcar diferencias y protagonizar sorpresas.
En este grupo aparecen selecciones con menor tradición mundialista o con planteles menos profundos en comparación con las potencias europeas y sudamericanas. Sin embargo, varias de ellas cuentan con figuras destacadas en ligas competitivas de Europa, Asia y América.
Jugadores clave de selecciones emergentes o de menor perfil
| Selección | Figura | Rol destacado |
| Nueva Zelanda | Chris Wood | Referente ofensivo y goleador histórico |
| Haití | Duckens Nazon | Principal atacante y líder del equipo |
| Curazao | Leandro Bacuna | Capitán y jugador de experiencia en Europa |
| Jordania | Mousa Al-Tamari | Principal arma ofensiva |
| Uzbekistán | Abbosbek Fayzullaev | Joven talento y figura emergente |
| Cabo Verde | Ryan Mendes | Referente en ataque y experiencia internacional |
| Bosnia y Herzegovina | Edin Džeko | Capitán y leyenda del fútbol bosnio |
| Sudáfrica | Percy Tau | Jugador más desequilibrante del plantel |
| Irak | Aymen Hussein | Goleador y pieza clave ofensiva |
| Qatar | Akram Afif | Estrella del fútbol qatarí |
Figuras que pueden cambiar la historia
Más allá del favoritismo general, varias de estas selecciones dependen fuertemente de sus principales estrellas. En Nueva Zelanda, por ejemplo, la experiencia de Chris Wood en la Premier League representa la principal carta de gol. En Jordania, Mousa Al-Tamari se ha consolidado como el jugador más determinante en ataque.
En Asia, Uzbekistán aparece como una de las selecciones en crecimiento, con Abbosbek Fayzullaev como símbolo de una nueva generación que busca posicionar al país en el mapa del fútbol mundial. En tanto, Qatar mantiene en Akram Afif a su futbolista más influyente, capaz de desequilibrar partidos en el uno contra uno.
El valor de los “equipos sorpresa”
Históricamente, los Mundiales han demostrado que las selecciones menos mediáticas pueden convertirse en protagonistas inesperados. La combinación de orden táctico, solidez defensiva y la aparición de una figura determinante suele ser suficiente para complicar a rivales de mayor jerarquía.
De cara al Mundial 2026, estas selecciones llegan con el mismo objetivo: competir, resistir y aprovechar cualquier oportunidad para dar el golpe ante las potencias tradicionales del fútbol mundial.





