Para Bernardo Neri Farina, la poesía guaraní también puede escucharse. Su selección reúne cinco poemas de autores fundamentales que fueron musicalizados y se convirtieron en parte de la memoria sonora del Paraguay.
El guaraní tiene una particular relación con la música. Muchos de sus grandes poemas trascendieron el papel cuando fueron musicalizados y comenzaron a circular en voces de intérpretes que los llevaron a generaciones enteras.
Para Bernardo Neri Farina, esa relación entre palabra y música es fundamental para acercarse al idioma.
Su selección reúne cinco poemas de Félix Fernández, Emiliano R. Fernández, Teodoro S. Mongelós, Mauricio Cardozo Ocampo y Darío Gómez Serrato.
No se trata solamente de cinco canciones conocidas. Son cinco textos que permiten escuchar la riqueza poética del guaraní.
1. Ñane aramboha — Félix Fernández
“Ñane aramboha” es uno de los poemas más reconocidos de Félix Fernández, uno de los grandes cultores de la poesía en guaraní.
Fernández realizó un aporte importante a la poesía vinculada a la guarania. Entre sus obras musicalizadas también aparecen Nde ratypykua, Ñasaindype, Vy’a’y jave y Oñondivemi.
Ñane aramboha muestra una de las características más fuertes de su escritura: la capacidad de convertir una experiencia íntima y amorosa en imágenes de enorme musicalidad.
El poema, además, forma parte de antologías de poesía culta y popular en guaraní, lo que confirma su lugar dentro del repertorio literario de la lengua.
2. Nde ratypykua — Félix Fernández
La segunda elección de Fariña vuelve sobre Félix Fernández.
Nde ratypykua, traducido habitualmente como “Tus hoyuelos”, es otro de los poemas que muestran la capacidad del guaraní para construir una poesía amorosa cargada de imágenes.
El propio Félix Fernández contó el origen de la obra: se inspiró durante una lluvia, cuando una mujer buscó refugio bajo un árbol de yvapobó y le habló en guaraní. Aquella escena terminó convirtiéndose en el punto de partida del poema.
La obra fue musicalizada y quedó incorporada al repertorio de la música paraguaya. Nde ratypykua también aparece entre las piezas fundamentales de la poesía culta en guaraní.
3. Pyhare amangýpe — Emiliano R. Fernández
Con Emiliano R. Fernández aparece otra de las grandes voces de la poesía popular paraguaya en guaraní.
Su obra está profundamente vinculada con la música y con la tradición de los poetas-cantores que hicieron del guaraní una herramienta de expresión popular.
La poesía de Emiliano combina sentimientos personales, paisaje, memoria, patriotismo y vida cotidiana, con una lengua capaz de llegar directamente al público.
En esta selección, Pyhare amangýpe representa esa dimensión más popular y musical de la poesía guaraní.
4. Ha pilincho — Teodoro S. Mongelós
La cuarta elección pertenece a Teodoro S. Mongelós, otro de los grandes nombres de la poesía paraguaya en guaraní.
Mongelós, al igual que Emiliano R. Fernández, Félix Fernández y Darío Gómez Serrato, forma parte de aquella generación de poetas-cantores cuya producción tuvo una enorme capacidad para expresar emociones colectivas en la lengua del pueblo.
Ha pilincho permite acercarse a una poesía que no necesita abandonar la lengua cotidiana para convertirse en creación artística.
Es precisamente allí donde está buena parte de su fuerza: en un guaraní que puede ser popular, musical y literario al mismo tiempo.
5. Chokokue kerayvoty — Mauricio Cardozo Ocampo
La quinta elección introduce a Mauricio Cardozo Ocampo, una de las grandes figuras de la música paraguaya.
Chokokue kerayvoty permite volver a esa relación entre poesía y música que atraviesa toda la tradición paraguaya.
El campesino, el paisaje y la vida cotidiana aparecen como elementos capaces de transformarse en materia artística.
La obra representa además una característica esencial de la canción paraguaya: la capacidad de convertir una experiencia concreta y reconocible en una expresión colectiva.
Y una mención especial: Yasy morotĩ — Darío Gómez Serrato
Aunque Fariña plantea una selección de cinco, hay una sexta obra que merece quedar registrada: Yasy morotĩ, de Darío Gómez Serrato.
Darío Gómez Serrato es considerado, junto con Félix Fernández, Emiliano R. Fernández y Teodoro S. Mongelós, uno de los representantes de la generación clásica de la poesía paraguaya en guaraní.
Yasy morotĩ —“Luna blanca”— también aparece en antologías de poesía culta y popular en guaraní.
Es una obra que permite apreciar otra de las posibilidades del idioma: su capacidad para construir imágenes vinculadas con la naturaleza, la noche y la sensibilidad amorosa.
Escuchar la poesía
La selección de Bernardo Nery Fariña tiene una particularidad: no propone solamente leer estos poemas, sino escucharlos.
Y ahí aparece una de las claves para entender la literatura guaraní.
En Paraguay, muchas personas conocieron la poesía primero a través de una canción. La palabra poética entró en las casas, en las radios, en las reuniones familiares y en las serenatas convertida en música.
Félix Fernández es un ejemplo extraordinario de ese proceso. Muchos de sus poemas alcanzaron una enorme difusión después de ser musicalizados.
Por eso, acercarse al guaraní también significa recuperar esa relación entre palabra, voz y música.
Cinco poemas pueden ser cinco puertas de entrada a una lengua que no solamente se habla.
También se canta.





