Humberto Domínguez Dibb fue empresario, dirigente, periodista, hombre de poder y protagonista de una vida plagada de excesos. A los 24 años presidía Olimpia y a los 26 la Liga Paraguaya de Fútbol. Se casó con una hija de Alfredo Stroessner, fundó un diario y construyó una personalidad que todavía genera fascinación. Murió joven, pero dejó una leyenda que sigue corriendo.
Humberto Domínguez Dibb, HDD, no fue un hombre de medias tintas.
Vivió rápido, intensamente y al límite. Empresario, dirigente deportivo, periodista, amigo de poderosos, protagonista de excesos y dueño de una personalidad tan fuerte como imprevisible, interpretó a lo largo de su vida mil personajes. Y quizá por eso terminó convertido en uno de los grandes personajes de la historia paraguaya.
Había en él algo de empresario, de dirigente, de aventurero, de provocador y de actor principal de su propia película.
A los 24 años ya era presidente de Olimpia. A los 26 llegó a la presidencia de la entonces Liga Paraguaya de Fútbol. Una carrera meteórica para alguien que parecía decidido a no respetar los tiempos que la vida normalmente impone a los demás.
Su ascenso también estuvo ligado a una época y a un círculo de poder.
Se casó con una hija del presidente Alfredo Stroessner y pasó a formar parte de uno de los entornos más influyentes del país. Alrededor de HDD crecieron negocios, relaciones y fortunas.
Quienes conocen aquella historia suelen recordar también el ascenso de familias y grupos empresariales que encontraron en ese universo político, económico y personal una oportunidad para crecer.
“La Turcada hizo su fortuna gracias a él”, sostienen quienes reconstruyen aquellos años, en referencia a familias como los Saba y los Bittar, llegadas al Paraguay desde un mundo marcado por la guerra y el hambre y que posteriormente se convirtieron en protagonistas de la vida económica nacional.
Pero reducir a HDD a sus relaciones de poder sería quedarse corto.
Era un personaje en sí mismo.
Fundó el diario HOY, incursionó en los negocios, condujo instituciones deportivas y construyó una figura pública que no conocía la discreción. Su carácter era fuerte, su estilo inconfundible y su vida estuvo atravesada por episodios que alimentaron una leyenda que, décadas después de su muerte, sigue viva.
Humberto Domínguez Dibb nació el 1 de septiembre de 1945 y murió el 15 de julio de 1991, con apenas 45 años.
Murió joven para alguien que ya parecía haber vivido varias vidas.





