El dirigente cuestionó el acercamiento entre Horacio Cartes y Mario Abdo Benítez en medio de la crisis colorada y reclamó a la oposición acuerdos políticos y una propuesta de gobierno con miras al 2028.
“No nos dejemos engañar por los discursos de siempre”. Con esa advertencia, Sixto Pereira cuestionó los movimientos políticos dentro del Partido Colorado, luego del encuentro entre los expresidentes Horacio Cartes y Mario Abdo Benítez, en un escenario marcado por las tensiones en Honor Colorado y la disputa por las candidaturas presidenciales de 2028.
Para Pereira, el acercamiento entre ambos referentes no representa necesariamente un cambio de fondo, sino un reacomodo de intereses dentro de la ANR. “No estamos viendo nada nuevo, sino un simple reacomodo de fichas e intereses dentro del Partido Colorado”, sostuvo.
El dirigente también cuestionó las intenciones detrás de estos movimientos y afirmó que el cartismo habría cumplido su ciclo, mientras los sectores colorados buscan reposicionarse de cara a las próximas elecciones presidenciales.
El llamado de Pereira a la oposición
Más allá de la interna colorada, Pereira puso el foco en el papel que deben asumir las fuerzas opositoras. A su criterio, no alcanza con observar las disputas entre los sectores de la ANR: es necesario construir una alternativa política con capacidad de articular acuerdos y presentar un proyecto de gobierno.
“Es momento de reestructurarnos con madurez, construir acuerdos reales de cogobierno y definir candidaturas serias”, planteó.
El dirigente propuso centrar la discusión en una agenda que priorice el fortalecimiento de la industria y la producción nacional, la generación de empleo digno, la protección del medio ambiente y una política tributaria equitativa.
También incluyó entre las prioridades la educación y la salud públicas, además de la agricultura familiar campesina e indígena.
Soberanía y modelo de país
Pereira advirtió además sobre lo que considera una pérdida de soberanía política y económica frente a intereses extranjeros. Su cuestionamiento apunta a que las disputas por el poder no desplacen del debate los problemas estructurales del país.
“¡Es hora de defender lo nuestro y construir una alternativa real para el país!”, expresó.
El planteamiento instala dos discusiones de cara a 2028: la reconfiguración de las fuerzas dentro del Partido Colorado y la capacidad de la oposición para superar sus diferencias, acordar candidaturas y construir una propuesta programática común.
En ese escenario, el desafío opositor no pasa solamente por aprovechar las fisuras del oficialismo, sino también por definir qué modelo económico, social y político propone para el Paraguay.





