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Cartes, Marito y la paradoja de Alliana: diez años después, los papeles cambian

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Por José María Quevedo

En 2015, Horacio Cartes optó por Pedro Alliana para presidir la ANR y profundizó su distanciamiento de Mario Abdo Benítez. Una década después, mientras aparta a Alliana de su proyecto presidencial, vuelve a encontrarse con Marito. Las razones de aquella ruptura y los movimientos actuales exponen una paradoja en la política colorada.

La política colorada tiene memoria, pero también capacidad para cambiar de protagonistas y reordenar sus alianzas. Diez años después de una de las decisiones que marcaron la ruptura entre Horacio Cartes y Mario Abdo Benítez, ambos expresidentes vuelven a encontrarse. En el medio quedó una década de enfrentamientos, internas y disputas por el control de la Asociación Nacional Republicana (ANR).

El reencuentro adquiere un significado particular por el momento en que se produce. En 2015, Cartes eligió respaldar a Pedro Alliana para la presidencia del Partido Colorado, en lugar de acercarse a Abdo, entonces senador y figura emergente del oficialismo. Ahora, con Alliana fuera de la apuesta presidencial de Honor Colorado, el líder cartista vuelve a sentarse con el hombre con el que terminó enfrentado.

La coincidencia no implica necesariamente un acuerdo político ni anticipa una alianza para las elecciones de 2028. Sin embargo, permite observar cómo cambiaron las posiciones dentro del coloradismo y cómo los antiguos adversarios pueden volver a dialogar cuando el escenario se transforma.

2015: Cartes eligió a Alliana y se alejó de Marito

La ruptura entre Cartes y Abdo no nació de un día para otro. Durante los primeros años del gobierno cartista, el entonces senador acompañó desde el Congreso varios proyectos impulsados por el Ejecutivo. La relación se deterioró cuando Cartes decidió respaldar a Alliana para conducir la ANR, una decisión que dejó a Abdo fuera del círculo de confianza del presidente.

Detrás de aquella disputa también operaban los entornos de ambos dirigentes, con sus propios intereses, aspiraciones y redes de poder. La pelea no se limitaba a dos liderazgos: involucraba a legisladores, gobernadores y operadores que buscaban asegurar espacios dentro del partido. El punto más álgido de esta guerra de entornos se produjo cuando se difundieron los videos sexuales del exsenador Kalé Galaverna, episodio conocido como “el porno de la venganza”.

La confrontación escaló con el proyecto de reelección presidencial vía enmienda, que terminó profundizando la división colorada. La disputa se trasladó a distintos niveles de la estructura partidaria y tuvo episodios de fuerte tensión, como el enfrentamiento en torno a la Gobernación de Guairá.

El desenlace llegó en las internas de diciembre de 2017, cuando Abdo derrotó a Santiago Peña, el candidato respaldado por Cartes. Aquella victoria significó un duro golpe para el cartismo y convirtió al antiguo aliado en rival político. En 2018, Abdo llegó a la Presidencia de la República.

Diez años después, cambia el tablero

El tiempo modificó la relación de fuerzas. Alliana, el dirigente que Cartes eligió en 2015 para conducir la ANR, terminó convirtiéndose en vicepresidente de la República y en una de las principales figuras del cartismo. Su nombre también quedó asociado al proyecto presidencial de Honor Colorado para 2028.

Pero ese escenario cambió cuando Cartes retiró su respaldo a Alliana y optó por Juan Carlos Baruja como candidato del movimiento. La decisión abrió una nueva tensión dentro del oficialismo y dejó al vicepresidente ante la posibilidad de continuar su proyecto político por fuera de Honor Colorado.

En ese contexto se produce el reencuentro con Abdo. El dirigente que quedó desplazado en 2015 vuelve a compartir una conversación con Cartes cuando el hombre elegido entonces para ocupar la conducción partidaria ya no cuenta con el mismo respaldo para encabezar el proyecto presidencial cartista.

La secuencia invita a observar una paradoja: en 2015, Cartes eligió a Alliana en lugar de Abdo; diez años después, mientras se distancia de su antiguo elegido, vuelve a encontrarse con Marito.

¿Un gesto de acercamiento o algo más?

La reunión abre interrogantes sobre el futuro del Partido Colorado, pero conviene distinguir los hechos de las interpretaciones. Un encuentro amistoso entre dos expresidentes no constituye, por sí solo, una alianza electoral ni significa que hayan quedado atrás las diferencias que los enfrentaron durante años.

Lo que sí muestra es que el escenario político no permanece inmóvil. Los liderazgos se reacomodan, las relaciones cambian y los intereses que alguna vez enfrentaron a dos dirigentes pueden dar lugar a nuevos canales de diálogo.

La historia de Cartes y Abdo también recuerda que las rupturas partidarias no siempre dependen exclusivamente de sus protagonistas. Los entornos, las candidaturas y las disputas por el control de la estructura política pueden condicionar decisiones que terminan definiendo el rumbo de todo un movimiento.

Diez años después de aquella elección que profundizó el distanciamiento, ambos vuelven a encontrarse en un momento de incertidumbre dentro del coloradismo. No es el mismo partido ni es el mismo escenario de 2015.

Cartes ya no es presidente de la República, Abdo tampoco ocupa el Palacio de López y Alliana enfrenta un panorama diferente al que tenía cuando fue elegido titular de la ANR con el respaldo cartista.

La pregunta ahora es si este reencuentro quedará como una conversación entre viejos adversarios o si puede convertirse en el primer indicio de una nueva reconfiguración del poder colorado.

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