El ministro del Interior lanzó fuertes críticas contra sectores políticos a los que calificó de “cuervos” y “carroñeros”, acusándolos de intentar sacar ventaja de la convalecencia del expresidente Horacio Cartes. Sin embargo, su discurso revela una retórica retorcida, pues en realidad Riera está empleando la misma estrategia que reprocha.
Al señalar a otros como oportunistas, Riera no solo trata de desacreditar a sus posibles rivales dentro del oficialismo, sino que se reposiciona políticamente, proyectando la imagen de guardián de la ética partidaria y moralidad política. De esta manera, lo que denuncia como una práctica reprochable es, simultáneamente, la herramienta que usa para fortalecer su propio protagonismo en la arena política.
DE DESHONESTO, CUERVO Y CARROÑERO CALIFICÓ RIERA A NICANOR DUARTE FRUTOS. El ministro del Interior lanzó fuertes críticas a los que cuestionan la gestión del pdte Peña, en directa alusión a Nicanor Duarte F, a quien acusó de querer aprovechar la convalecencia de Horacio Cartes pic.twitter.com/FCXI4YZ32g
— FRANCISCA PEREIRA (@Francis970AM) April 9, 2026
Esta contradicción no pasa desapercibida en el entorno político: mientras critica la explotación de situaciones delicadas, él mismo capitaliza la coyuntura para ganar visibilidad y reforzar su influencia. La paradoja es clara: Riera condena la estrategia ajena mientras la aplica a su favor, convirtiendo la crítica en un acto de reposicionamiento personal dentro del oficialismo.
En un contexto de disputas internas en el Movimiento Honor Colorado y de tensiones con sectores de la oposición, este tipo de discursos no solo muestra la complejidad de la política paraguaya, sino también cómo la retórica puede ser utilizada para atacar rivales y al mismo tiempo potenciar la propia imagen.





