El Gran Estadio Hassan II está diseñado para ser el estadio de fútbol más grande del mundo, con una capacidad estimada de 115.000 espectadores, superando a cualquier otro recinto actual. Su arquitectura estará inspirada en las tradicionales “moussem” (carpas marroquíes), con una cubierta imponente y un complejo deportivo de última generación alrededor.

Pero no es solo una promesa: las obras avanzan de manera sostenida. En pocos meses ya se registran movimientos de suelo, bases y primeros desarrollos estructurales, señal de que el proyecto entró en una fase activa tras la confirmación de Marruecos como sede del Mundial.

La apuesta es fuerte y tiene un objetivo claro: albergar la final de la Copa Mundial de la FIFA 2030. Para eso, el estadio no solo apunta al récord de capacidad, sino también a cumplir con los más altos estándares de FIFA en infraestructura, accesos y tecnología.
Además:
Se prevé que esté terminado entre 2027 y 2028, con margen antes del torneo.
Formará parte de un plan más amplio de inversiones en transporte y urbanización en Casablanca.
Competirá directamente con sedes europeas como Madrid por la final.
En síntesis: Marruecos avanza con una obra colosal que no solo busca romper récords de tamaño, sino también quedarse con el centro de la escena del fútbol mundial en 2030.





