Por José Maria Quevedo
Terminado el SEK, Samantha viajó a los EEUU para continuar sus estudios de Ciencias de la Computación en la Universidad de Kansas, donde fue construyendo su camino académico en un entorno altamente competitivo. Desde allí, logró desarrollar un innovador proyecto de inteligencia artificial enfocado en el guaraní, una lengua que forma parte de sus raíces y que hoy busca llevar al mundo digital a través de una nueva forma de comunicación.
Su trabajo más reciente fue presentado con gran repercusión en el Congreso CHI 2026, realizado en Barcelona, donde su propuesta llamó la atención por su enfoque en la inclusión lingüística y el uso de la IA para conectar mejor con lenguas de tradición oral.
En esta entrevista, Samantha comparte su recorrido personal, su experiencia como estudiante en el exterior y el proceso detrás de una aplicación que busca transformar la forma en que la tecnología interactúa con el guaraní.

-Hablanos un poco de vos ¿Dónde estudiaste en Paraguay y cómo llegaste a la Universidad de Kansas?
-Estudié en el colegio SEK desde el primer grado hasta que me gradué. En mis últimos años empecé a tener ese interés de estudiar afuera y quería irme a Estados Unidos, porque para mí es donde están las grandes innovaciones. Apliqué a unas cuantas universidades y terminé eligiendo la Universidad de Kansas porque tiene un convenio con Paraguay; entonces uno paga un precio “in-state” o de residente. Esto ayuda muchísimo, aunque sigue siendo un esfuerzo importante por lo que me siento muy afortunada de estudiar acá.

-¿Por qué elegiste la informática y en qué campos trabajas?
-Siempre me gustaron las matemáticas, por más aburrido que parezca. Originalmente quería estudiar Ingeniería Civil, pero siento que el alcance es más reducido. En cambio, la informática tiene de todo: inteligencia artificial, hardware, desarrollo web, realidad virtual, bases de datos etc… Es una carrera donde podés aprender directo de internet y expresarte creativamente dependiendo de tus capacidades técnicas. En la facultad he explorado de todo: tuve una pasantía en backend, desarrollé una app para entrenamiento de fútbol y ahora trabajo en un proyecto con sensores de radar. Sin embargo, lo que más me apasiona hoy es el Machine Learning.

-¿Qué generó la idea para esta aplicación y cómo es el proceso creativo?
-La idea surgió conversando con una de mis mentoras y coautoras, Ratna Kandala. Queríamos publicar un artículo de investigación este semestre y empezamos un proceso de “lluvia de ideas”, criticando y refinando propuestas juntas. Yo sabía que quería hacer algo con el guaraní porque es algo nuestro, muy paraguayo y muy diferente a lo que hay en otros países.
Pensando en eso, me enfoqué en la problemática de cómo se enseña el guaraní. Para mí, la mayoría de la gente que lo habla lo hace de forma oral; conozco muchísimos que son fluidos pero capaz no saben deletrear perfecto o cómo traducir términos técnicos modernos. Hay proyectos geniales de traducción de libros o Wikipedia, pero siendo sincera, poca gente elegiría leer eso en guaraní en vez de español. Por eso, la idea central es crear una interfaz oral: que uno pueda interactuar con la tecnología en guaraní de forma natural, tal como lo hace en su día a día.
-¿Contaste con la colaboración de un equipo lingüístico? ¿Cuánto tiempo te llevó el desarrollo?
-Conforme avance el proyecto, me encantaría tener un equipo lingüístico completo. Por ahora me limito a hacer preguntas concretas a profesores de guaraní. El desarrollo sigue en proceso; en la conferencia hablé sobre la propuesta de la arquitectura, que me habrá llevado como cuatro meses, pero la implementación completa va a llevar más tiempo porque hay que recopilar y procesar información.

– En términos prácticos, ¿cómo funciona y cómo se accede a la aplicación?
-Actualmente está en fase de desarrollo, por lo que no está disponible al público todavía. El sistema está diseñado mediante seis agentes especializados que interactúan entre sí. El primero realiza el ASR (Automatic Speech Recognition) para convertir el sonido en texto. Otros agentes se encargan de descifrar la intención del usuario, mantener el contexto de la conversación y actuar como filtros de seguridad. Finalmente, otros agentes generan la respuesta o ejecutan acciones concretas, como abrir una aplicación o escribir una nota.
El producto final sería algo parecido a un asistente de voz en guaraní que permitiría utilizar una computadora con el menor uso del teclado posible, y que mantenga el contexto para que sea más parecido a una conversación que a una serie de comandos.
-¿Cómo sigue el proyecto? ¿Se va a trabajar para que las comunidades conozcan y accedan a la aplicación?
-Lo más importante ahora es recopilar más información del guaraní conversacional con sus respectivas transcripciones. Por suerte ya hay grupos haciendo esto, pero en la era de la IA, la limitación suele ser la falta de datos más que la tecnología en sí. Los siguientes pasos son trabajar en esa recolección para que la idea se vuelva realidad. Me encantaría trabajar de cerca con las comunidades a las que la aplicación está destinada, y que el producto final use sus perspectivas para que sea una herramienta realmente útil y accesible.

-¿Como es la vida de una estudiante paraguaya en Kansas?
-Depende, la verdad que mi vida es aburrida porque paso todo el día estudiando, trabajando o con proyectos fuera de clase. Como ya estoy por pasar a mi último año, me prometí disfrutar más de las tradiciones locales. Por ejemplo, el básquetbol es una religión acá, ya que el inventor del deporte fue entrenador en KU y aquí se guardan las reglas originales. Aparte de eso, hay muchos clubes de estudiantes y actividades de la universidad. Es mucho más multicultural que Paraguay, así que siempre es interesante conocer a personas de todo el mundo.

-¿Hay más paraguayos en esa UNI?
-¡Muchísimos! Gracias al convenio que mencioné, hay una comunidad paraguaya muy sólida. A veces, cuando conozco a otros latinoamericanos y les digo que soy paraguaya, bromean diciendo: “¿Otro más?”. Estoy muy agradecida de tener a mi comunidad cerca, y de hecho, una de mis mejores amigas acá es paraguaya.
-Tres cosas que extrañes.
-La comida, mi familia y amigos, y creo que la gente en general. La gente es más divertida en Paraguay, hay más cosas que hacer hasta tarde y todo es mucho más espontáneo.
-¿Hay campus así como vemos en películas y series?
-Diría que sí. Están las cosas típicas como el estadio de fútbol americano, los de primer año viven en los dormitorios de la facultad y están las famosas fraternidades. Cuando recién llegué, mi hermano me preguntaba si había porristas, y sí, están en los partidos. El campus es muy lindo y el sistema de buses es bueno para moverse.

-¿Cómo preparaste la exposición y cómo te sentiste presentándola?
-Practiqué muchísimo con mis coautoras, Ratna Kandala y Akshata Kishore. Me enfoqué en sintetizar lo más importante y capaz pasé demasiado tiempo retocando las animaciones. Antes de la presentación estaba muy nerviosa; estar rodeada de investigadores de las mejores universidades y empresas del mundo te da un poco de “síndrome del impostor”. Pero la recepción fue increíble, la gente fue muy amable y hubo mucho interés por el guaraní, ya que para muchos era algo totalmente nuevo.
– ¿Tiene Paraguay futuro en el mundo del desarrollo de aplicaciones o vos sos una excepción?
-No soy ninguna excepción. En Paraguay hay muchísima gente talentosa y capacitada trabajando en proyectos de altísimo nivel. Lo que falta es más apoyo, inversión en ciencia y recursos para que esos desarrolladores puedan escalar sus ideas. El potencial humano está, solo necesitamos fortalecer el ecosistema de investigación y tecnología a nivel país.






