Los números del sondeo de agosto de Ati Snead son contundentes: el actual intendente liberal Magín Benítez arrasa en intención de voto en Villarrica y aventaja por 35,5 puntos porcentuales al candidato colorado Pilo Fanego.
Benítez alcanza 61,6%, frente al 26,1% de Fanego, quien cuenta con el respaldo del gobernador de Guairá, César “Cesarito” Sosa, uno de los dirigentes colorados con mayor peso político, cercano al presidente Santiago Peña y mencionado como aspirante a la Vicepresidencia de la República.
Pero el dato que vuelve todavía más significativa la diferencia es la composición partidaria de la muestra: 53,5% de los encuestados se declara afiliado al Partido Colorado, mientras que apenas 27,7% pertenece al Partido Liberal.
Es decir, Benítez no solo retiene el voto liberal: consigue penetrar en el electorado colorado. Y ese es, probablemente, el mayor sueño de cualquier candidato liberal o independiente en un escenario político donde tradicionalmente resulta difícil romper las fronteras partidarias.
RESULTADOS DE UNA ENCUESTA DE OPINIÓN Y OPCIÓN ELECTORAL PARA INTENDENTE DE VILLARRICA pic.twitter.com/LoPsiR9y9M
— Ati Snead Consultores (@aticonsultores) August 13, 2026
¿Cómo se explica semejante diferencia?
Una parte importante de la respuesta parece estar en la gestión.
En cinco años, Benítez consiguió concretar obras y recuperar espacios que durante décadas permanecieron postergados. Entre ellas se destacan la recuperación y puesta en condiciones de la otra mitad del Parque Manuel Ortiz Guerrero, la construcción de una nueva terminal de ómnibus después de 25 años y la reapertura del Teatro Municipal, cerrado durante 15 años.
A esto se suman la readecuación de los mercados 1 y 2, inversiones en empedrados, puentes y pozos artesianos, mejoras de los espacios destinados a la práctica deportiva, inversión en educación y la creación de espacios seguros para niños y familias.
También figura entre los puntos fuertes de su gestión la adquisición de una motoniveladora y de nuevas herramientas para la Municipalidad.
Ahora, en campaña, Benítez pone el foco precisamente en esa capacidad de hacer.
Su propuesta incluye producir su propio asfalto para reparar y pavimentar calles, con una idea que se repite en sus mensajes: “para no depender de nadie”.
La frase conecta con otro de sus principales conceptos de campaña: “No tengo patrón”.
El mensaje es sencillo y políticamente potente: Benítez pretende presentarse como un intendente que responde únicamente a los villarriqueños y no a una estructura partidaria ni a un jefe político.
La gestión como identidad política
Mucho tiene que ver también el carisma y el compromiso que Benítez logró construir durante estos cinco años.
Su caso aparece como una rareza dentro de un Partido Liberal al que le cuesta, en muchos casos, interpretar y comunicar los códigos de la nueva política.
Benítez parece haber encontrado otro camino: menos discurso partidario y más respuestas concretas a problemas concretos.
Su campaña no gira exclusivamente alrededor de ser liberal y enfrentar al Partido Colorado. Busca instalar otra identidad: la del intendente que hizo obras, recuperó espacios, compró herramientas y pretende seguir haciendo sin depender de nadie.
Ahí puede estar la explicación de un fenómeno electoral que, de confirmarse en las urnas, sería especialmente significativo: un candidato liberal logrando atraer una parte importante del voto colorado en una ciudad donde el Partido Colorado tiene una base electoral considerable.
La elección de Villarrica, en ese sentido, puede terminar convirtiéndose en algo más que una disputa municipal. Puede ser una prueba de cuánto pesa la gestión cuando consigue imponerse sobre la identidad partidaria.
Los números de agosto le dan una ventaja abrumadora a Magín Benítez, y todo parece indicar que el sondeo de setiembre confirmara esta tendencia.





