Antes de convertirse en presidenta de Perú en su cuarto intento electoral, Keiko Fujimori protagonizó una de las imágenes más simbólicas del colapso del gobierno de su padre, Alberto Fujimori.
En noviembre de 2000, el entonces mandatario renunció a la Presidencia desde Japón, en medio de una grave crisis política desencadenada por escándalos de corrupción y la difusión de los llamados “vladivideos”, que evidenciaban una red de sobornos encabezada por su asesor Vladimiro Montesinos.
Mientras el régimen se desmoronaba y ministros, asesores y funcionarios abandonaban el Palacio de Gobierno, Keiko Fujimori permanecía en la sede presidencial. Desde 1994 había ejercido como primera dama, luego de que su padre la designara para ese rol tras la separación de Alberto Fujimori y Susana Higuchi.
Periodistas y testigos de aquellos días recuerdan que Keiko permaneció varias horas en el Palacio antes de retirarse. La imagen de la entonces joven dirigente saliendo prácticamente sola del edificio se convirtió en una de las estampas más recordadas del abrupto final del gobierno fujimorista. Aunque no existe un registro oficial que confirme que fuera la única persona presente, el episodio quedó instalado como un símbolo del aislamiento político en el ocaso del régimen.
Aquel momento marcó el inicio de una nueva etapa para Keiko Fujimori. Con apenas 25 años, debió afrontar no solo la caída del gobierno de su padre, sino también el posterior proceso judicial que enfrentó el exmandatario tras su extradición desde Chile y su condena por violaciones a los derechos humanos y corrupción.
Lejos de retirarse de la vida pública, Keiko reorganizó el movimiento fujimorista y comenzó una carrera política propia. Fue elegida congresista y luego compitió por la Presidencia en cuatro oportunidades. Tras las derrotas sufridas en 2011, 2016 y 2021, finalmente logró imponerse en las elecciones de 2026, regresando al fujimorismo al poder 25 años después de la caída del gobierno de su padre.
El contraste entre aquella joven que abandonó el Palacio de Gobierno en medio del derrumbe del régimen y la mujer que años después regresó al mismo lugar como presidenta electa resume uno de los recorridos políticos más singulares de la historia reciente del Perú.





