El guitarrista británico regresa con The Age of Everything, un álbum que recupera el sonido que convirtió a The Smiths en una de las bandas más influyentes del rock alternativo. Las primeras críticas elogian su talento, aunque advierten que la familiaridad también puede jugar en su contra.
Hay sonidos que se reconocen desde los primeros segundos. Una guitarra cristalina, arpegios que parecen avanzar en círculos, melodías luminosas atravesadas por cierta melancolía y un ritmo que nunca pierde impulso. Para los seguidores de The Smiths, esa combinación tiene una firma inconfundible: Johnny Marr.
El guitarrista británico vuelve a ese territorio con The Age of Everything, su quinto álbum de estudio como solista, publicado el 2 de octubre de 2026 por el sello BMG. Un trabajo de diez canciones que reafirma las virtudes de su estilo y, al mismo tiempo, reabre una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto un músico puede reinventarse sin abandonar aquello que lo convirtió en una referencia?
La guitarra como identidad
Desde su etapa en The Smiths, junto a Morrissey, Marr construyó una identidad musical que se apartaba de los excesos habituales del rock. En lugar de apoyarse exclusivamente en la potencia o en los solos prolongados, convirtió la guitarra en un instrumento capaz de crear texturas, melodías y atmósferas.
Ese sello permanece intacto en The Age of Everything. El jangle pop, las influencias post-punk y las evocaciones de los años ochenta atraviesan un álbum que privilegia los arpegios precisos, los riffs circulares y los arreglos que sostienen las canciones sin saturarlas.
Acompañado por Iwan Gronow en el bajo y Jack Mitchell en la batería, Marr apuesta por una instrumentación que deja espacio para que las guitarras conduzcan el relato. El resultado es un disco enérgico, melódico y reconocible, con una identidad que no necesita grandes artificios para hacerse escuchar.
Entre la solvencia y la repetición
Las primeras reseñas coinciden en destacar la calidad instrumental del álbum, aunque no todas interpretan de la misma manera su apego a una fórmula conocida.
Riff Magazine le otorgó una puntuación de 8 sobre 10 y valoró su optimismo, su energía post-punk y la eficacia de sus arreglos. Desde esa perspectiva, Marr demuestra que todavía puede construir canciones atractivas a partir de recursos que domina como pocos.
Otras críticas, como las publicadas por Mondo Sonoro y Muzikalia, reconocen la solidez del trabajo, pero señalan una limitación: la tendencia a regresar a los mismos recursos sonoros sin asumir demasiados riesgos.
La discusión no gira tanto alrededor de la capacidad de Marr como de sus decisiones artísticas. Su guitarra sigue funcionando, las melodías conservan su atractivo y las canciones mantienen el pulso. Lo que algunos críticos echan en falta es una evolución más evidente, una búsqueda que permita descubrir una nueva faceta del músico.
En ese sentido, The Age of Everything se mueve entre dos posibilidades: la madurez de quien conoce perfectamente su lenguaje y la repetición de quien encuentra dificultades para escapar de él.
Canciones que mantienen el pulso
Entre los temas destacados aparecen «Spin», «Beyond The Rain» e «It’s Time», señalados por sus coros, su energía y sus referencias sociales o culturales.
Las canciones muestran a un Marr que no necesita renunciar a la melodía para conservar intensidad. Su guitarra continúa siendo el centro de gravedad: organiza los arreglos, marca el movimiento y aporta buena parte del carácter emocional de las composiciones.
Esa capacidad para hacer que una canción avance sin depender de grandes demostraciones técnicas es una de las marcas que distinguen su trayectoria. Marr no necesita imitar el protagonismo de otros guitarristas para demostrar su dominio del instrumento. Su fortaleza está en cómo construye el conjunto.
La sombra de The Smiths
La referencia a The Smiths resulta inevitable, aunque The Age of Everything no sea un intento de reconstruir literalmente aquella banda ni una reunión con Morrissey. Es un disco solista que vuelve sobre una tradición musical que Marr ayudó a definir y que sigue formando parte de su identidad.
La paradoja es que aquello que hace reconocible su música también puede convertirse en una limitación. Los seguidores encontrarán elementos familiares, mientras que quienes esperan una ruptura o una transformación radical quizá descubran menos novedades de las que desean.
Pero la comparación también permite dimensionar su legado. El sonido de The Smiths no dependía únicamente de la voz, las letras o la personalidad de Morrissey. La arquitectura musical de Marr fue una pieza esencial de aquella combinación, y su carrera solista demuestra hasta qué punto esa identidad puede sobrevivir fuera de la banda.
Con The Age of Everything, el guitarrista no parece interesado en borrar su pasado ni en competir con él. Prefiere continuar desarrollando un lenguaje propio, aun cuando eso implique volver a terrenos conocidos.
El resultado es un álbum que confirma la vigencia de su talento y deja abierta la discusión sobre su capacidad de evolución. Quizá sea el disco más “Smith” de Johnny Marr porque conserva intacta una de las claves de su música: hacer que una guitarra diga mucho sin necesidad de levantar la voz.





