En el debate público sobre el empleo estatal en la región, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) ocupa un lugar recurrente. No tanto por su rol energético, sino por una combinación que suele generar atención y polémica: altos salarios y la sospecha persistente de ingresos ligados a vínculos políticos o cercanía personal.
Los datos ayudan a dimensionar el tamaño de la estructura. La entidad cuenta con 1.865 funcionarios y destina alrededor de USD 86,4 millones anuales al pago de salarios. Eso equivale a unos USD 7,2 millones mensuales, sin incluir bonificaciones u otros beneficios adicionales.
Sueldos por encima del promedio estatal
Uno de los principales factores que explican el interés por ingresar a la EBY es el nivel de remuneraciones. Distintos reportes y comparaciones con otras dependencias públicas indican que los salarios en la entidad se ubican por encima del promedio del sector público, lo que la convierte en uno de los destinos laborales más codiciados dentro del Estado.
A esto se suman bonificaciones y complementos salariales que, en algunos casos, incrementan de forma significativa los ingresos mensuales, ampliando aún más la brecha con otras instituciones.
El otro debate: los ingresos por vínculos políticos
Más allá de los salarios, el foco de las críticas se centra en los mecanismos de acceso a los cargos. En distintos períodos, observaciones periodísticas y denuncias políticas han señalado que parte de las contrataciones o designaciones en la entidad estarían influenciadas por afinidades políticas, recomendaciones o cercanía con sectores de poder.
Este elemento alimenta una percepción instalada en el debate público: que Yacyretá no solo es atractiva por sus remuneraciones, sino también por la posibilidad de acceder a puestos de alta remuneración a través de redes de influencia.
Estabilidad y concentración de privilegios
Otro aspecto que refuerza el interés por trabajar en la entidad es la estabilidad laboral una vez dentro del sistema. En un contexto general de alta competencia por cargos públicos, los puestos en la EBY son percibidos como de difícil acceso, pero con condiciones laborales favorables y permanencia prolongada.
Sin embargo, esa estabilidad también se suma a las críticas sobre la concentración de beneficios en una estructura reducida, en comparación con otros organismos del Estado.
Un modelo bajo permanente escrutinio
La combinación de altos salarios, bonificaciones y cuestionamientos sobre el acceso a los cargos mantiene a Yacyretá bajo observación constante. Para sus defensores, se trata de una entidad estratégica que requiere perfiles técnicos bien remunerados. Para sus críticos, en cambio, representa un esquema donde el mérito compite con la influencia política.





