El dirigente de Patria Querida, Sebastián Villarejo analizó el posicionamiento de Miguel Prieto dentro de la oposición y el debate sobre cómo definir la candidatura presidencial para las elecciones de 2028. Señaló que el intendente de Ciudad del Este logró instalar una percepción de competitividad y que el triunfo de Soledad Núñez en Asunción contribuyó a extender esa expectativa al conjunto de los sectores opositores, siempre que se mantengan unidos.
“Creo que Miguel Prieto es un candidato que logró construir algo muy difícil, que es la sensación de que puede ganar”, afirmó Villarejo. A su criterio, el resultado electoral de Núñez en la capital ayudó a proyectar esa percepción más allá del liderazgo de Prieto y hacia el espacio opositor en su conjunto.
Sin embargo, el desafío no se limita a la posibilidad de articular una candidatura común. La oposición también debe acordar un procedimiento para elegir a su representante, en medio de las diferencias entre los sectores que promueven una definición electoral y aquellos que consideran otras alternativas.
La discusión sobre cómo elegir la chapa
Villarejo sostuvo que no existe un mecanismo perfecto para seleccionar al candidato presidencial y que cada alternativa presenta ventajas y desventajas.
“Lógicamente, una elección siempre genera mayor validación”, señaló al referirse a la posibilidad de recurrir a una votación para resolver la candidatura. Este mecanismo permitiría que los aspirantes midan su respaldo en las urnas y que el resultado funcione como una instancia de legitimación política.
No obstante, advirtió que una preinterna también implica dificultades organizativas, costos y la necesidad de garantizar que los participantes respeten los resultados.
“Una preinterna tiene los riesgos de la organización, costo y respeto a resultados”, explicó.
A estas dificultades se suma una limitación institucional para la concertación opositora. Según Villarejo, actualmente ya no es posible utilizar el padrón nacional en ese ámbito, un factor que condiciona las opciones disponibles para organizar la selección.
El debate, por lo tanto, combina una cuestión política con otra operativa: cómo construir una candidatura con respaldo suficiente dentro de la oposición y, al mismo tiempo, establecer reglas aceptadas por los distintos sectores.
La definición del mecanismo será uno de los puntos centrales de las negociaciones opositoras rumbo a 2028. La discusión no pasa solamente por quién encabezará la chapa presidencial, sino también por cómo se tomará esa decisión y qué garantías tendrán los participantes para reconocer el resultado.




