La propuesta de “divorcio exprés” impulsada por la senadora Lilian Samaniego ha abierto un intenso debate en Paraguay. Mientras sus detractores sostienen que facilita la ruptura matrimonial y debilita a la familia, sus defensores aseguran exactamente lo contrario: que busca dar una solución legal rápida y menos costosa a familias que, en la práctica, ya están separadas.
Samaniego rechaza la idea de que el proyecto sea una amenaza para la institución familiar. Según argumenta, la iniciativa está dirigida a parejas que ya no conviven, que han reorganizado sus vidas y que, en muchos casos, incluso han formado nuevos núcleos familiares. Desde esa perspectiva, mantener un vínculo matrimonial solo en los papeles no fortalece a la familia, sino que prolonga conflictos e incertidumbres.
La propuesta no crea el divorcio en Paraguay —figura que ya existe—, sino que plantea simplificar los trámites cuando existe acuerdo entre las partes y no hay controversias sobre bienes o hijos. La intención es reducir tiempos, costos y burocracia, especialmente para personas con recursos limitados que encuentran dificultades para afrontar procesos judiciales prolongados.
Argumentos a favor
Uno de los argumentos centrales de la senadora es que la realidad social ha cambiado y que el Estado debe ofrecer mecanismos más ágiles para regularizar situaciones familiares ya consolidadas de hecho. A su juicio, permitir que las personas resuelvan rápidamente su estado civil también beneficia a los hijos y a las nuevas familias que surgen después de una separación.
Argumentos en contra
Sin embargo, las críticas no han tardado en aparecer. Sectores conservadores consideran que agilizar el divorcio transmite un mensaje contrario a la estabilidad matrimonial y puede contribuir a una mayor fragilidad de los vínculos familiares. Para ellos, el matrimonio debe seguir siendo una institución protegida por procedimientos que reflejen la trascendencia de la decisión.
¿Debilita o ayuda a la familia?
El debate, en definitiva, gira en torno a una pregunta de fondo: ¿facilitar el divorcio debilita a la familia o ayuda a ordenar realidades familiares que ya existen? La respuesta divide opiniones, pero es precisamente sobre esa premisa que Samaniego sostiene su defensa del denominado divorcio exprés: lejos de estar en contra de la familia, afirma que busca adecuar la ley a las necesidades de las familias de hoy.





