Peña sostuvo que respeta la opinión de Leite, aunque advirtió que no es habitual que un diplomático realice ese tipo de declaraciones públicas, en una clara señal de incomodidad con el tono utilizado por el embajador. Además, reconoció que no es la primera vez que mantienen diferencias, lo que deja entrever una relación política con matices dentro del oficialismo.
Las declaraciones del mandatario se dan en un contexto de creciente ruido interno, luego de que Leite instalara dudas sobre la transparencia en la gestión al mencionar un presunto “olor a coima”, una expresión que generó reacciones inmediatas en el ámbito político.
Beto y Bachi
Desde el Senado, el legislador Silvio Ovelar buscó relativizar los dichos del embajador y encuadrarlos dentro de un escenario económico complejo. En esa línea, evitó profundizar la polémica y apostó por bajar el impacto político de las declaraciones, sugiriendo que responden más a percepciones que a hechos concretos.
Por su parte, el senador Basilio Núñez adoptó una postura más enfática al señalar que, si existen sospechas de irregularidades, estas deben ser acompañadas de pruebas. El legislador remarcó que las acusaciones no pueden quedar en el plano mediático y deben canalizarse por las vías correspondientes.
Así, mientras Peña evita una confrontación directa pero fija límites sobre el rol institucional de Leite, dentro del oficialismo emergen distintas estrategias para contener el impacto de una frase que expuso tensiones internas y volvió a poner en debate la cuestión de la transparencia en la gestión.





