Hay coincidencias futbolísticas difíciles de ignorar. Diego Maradona y Lionel Messi pasaron por Barcelona, brillaron con la camiseta azulgrana y vivieron allí algunos de los mejores momentos de sus carreras. Pero ninguno pudo conquistar el Mundial mientras jugaba para el club catalán. Ambos lo hicieron después de marcharse.
La historia empieza con Diego Maradona. El argentino llegó al Barcelona en 1982, después del Mundial de España, como una de las grandes figuras del fútbol mundial. Su paso por el club, sin embargo, estuvo marcado por lesiones y problemas de salud, además de una relación complicada con la dirigencia.
En 1984 dejó Barcelona y se marchó al Napoli. Allí comenzó otra etapa decisiva de su carrera.
Dos años después, en México 1986, Maradona llevó a Argentina al título mundial. Fue la gran figura del torneo y levantó la Copa del Mundo como jugador del Napoli.
La historia se repetiría, décadas después, con Lionel Messi.

Messi llegó al primer equipo del Barcelona siendo adolescente y construyó allí prácticamente toda su leyenda futbolística. Ganó Champions League, Ligas españolas, Copas del Rey y numerosos premios individuales.
Pero durante sus años en Barcelona hubo una cuenta pendiente que parecía perseguirlo: la selección argentina.
Messi disputó cuatro Mundiales como jugador del Barcelona: Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018. En Brasil estuvo a un paso de conseguirlo: Argentina perdió la final contra Alemania en tiempo suplementario.
En 2021, después de más de 20 años ligado al club, Messi dejó Barcelona y fichó por el Paris Saint-Germain.
Y entonces llegó Qatar.
En el Mundial 2022, Messi condujo a Argentina al título después de una final inolvidable contra Francia. A los 35 años, finalmente levantó la Copa del Mundo.
La curiosa coincidencia
Los dos casos tienen una estructura casi idéntica:
Maradona: Barcelona → Napoli → campeón del mundo en 1986.
Messi: Barcelona → PSG/Inter Miami → campeón del mundo en 2022.
Ninguno fue campeón mundial vistiendo la camiseta de Barcelona. Ambos lo consiguieron después de abandonar el club.
¿Una maldición? Evidentemente, no existe ninguna explicación futbolística comprobable que permita establecer una relación entre jugar en Barcelona y ganar o no un Mundial.
Pero como coincidencia, resulta llamativa.

Y hay otra diferencia fundamental: Maradona ganó el Mundial cuatro años después de dejar Barcelona; Messi lo hizo apenas un año y medio después de su salida.
En ambos casos, abandonar el club catalán precedió al momento más importante de sus carreras internacionales.
Barcelona fue escenario de buena parte de la construcción de sus leyendas. Pero la Copa que ambos más deseaban terminó llegando lejos del Camp Nou.
Quizás por eso, entre los fanáticos del fútbol queda abierta una pregunta imposible de responder:
¿Y si para ser campeón del mundo había que dejar el Barça?





