Por José Maria Quevedo
A propósito del reconocimiento internacional obtenido por la película Narciso en la Berlinale, el escritor Guido Rodríguez Alcalá revisita el origen de su novela homónima y el caso real que la inspira: la muerte del locutor Bernardo Aranda y la posterior persecución a los llamados “108”, uno de los episodios más brutales y silenciados de la dictadura de Alfredo Stroessner.
Rodríguez Alcalá reflexiona sobre la memoria histórica, la represión sexual, el periodismo, la literatura y el cine, así como sobre el proceso de adaptación cinematográfica junto a Marcelo Martinessi. También aborda el presente cultural y político del Paraguay, el resurgimiento de discursos autoritarios, el lugar de la homosexualidad en la sociedad actual y el estado de la literatura nacional, en una entrevista que conecta pasado y presente desde una mirada crítica, lúcida y sin concesiones.
“El enemigo dejó de ser el gay y pasó a ser el comunismo”
-¿Quién fue Bernardo Aranda y por qué contar su historia?
Bernardo Aranda fue un locutor de Radio Comuneros (ya desaparecida), hallado muerto en su cama en la madrugada el día 1 de septiembre de 1959; en rigor, el cuerpo no fue debidamente identificado pero, como apareció en la cama de la habitación alquilada donde vivía Aranda, se supuso que era él. De allí se pasó a la suposición (no confirmada) de que Aranda mantenía una relación homosexual con el dueño de Comuneros, Juan Bernabé, y que se trataba de un crimen pasional, por celos; Bernabé fue procesado. De allí se pasó a otra suposición; no hubo un solo culpable sino 108 culpables, los homosexuales del Paraguay; digo del Paraguay porque también hubo apresamientos en Luque y otras localidades vecinas. Hubo detenciones prolongadas y torturas (violaciones incluso) en dependencia policial; hubo un proceso penal que no he podido encontrar en archivos, pero fue publicado parcialmente en diversos medios. Hubo una campaña de difamación contra numerosas personas, los 108, sea a través de declaraciones oficiales o de los medios de comunicación, en particular de El País, que colaboraron activamente con la cacería de brujas. Lo que no hubo fue un proceso en debida forma, con pruebas racionales, y todo terminó en diciembre de 1959, a causa del surgimiento de las guerrillas contra Stroessner, quien decidió cambiar de libreto: el enemigo de la sociedad ya no eran los gays sino el comunismo. Contar aquella historia es necesario para comprender, en forma resumida, cómo fue la tiranía de Stroessner, hoy reivindicada.
-¿Por qué el nombre de “Narciso”?
Porque así se llama el personaje de la novela, que es una representación fabulada de Bernardo Aranda; se trata de un relato histórico que, utilizando ciertos hechos reales, se propone reconstruir el espíritu de aquella época. Narciso fue un personaje de la mitología griega, un joven que, por su extraordinaria belleza, impresionaba a todas y a todos. Esa pudo ser la desgracia de Aranda, porque entre los “todos” de 1959 había algunos de alto rango político y con ganas de conservar su imagen viril. Por aquel tiempo había algunas fiestas al estilo Epstein, donde también corría la droga, y Narciso sabía demasiado. No está probado que cierto diplomático norteamericano militara en el Batallón Sagrado de Tebas (por así decirlo), pero alguien le regaló a Aranda una moto Harley Davidson, que desapareció al iniciarse el proceso.
-¿Cómo trabajaste la novela? ¿Archivo, testimonios?
Testimonios de varias personas, incluyendo José Eduardo Tutunyi, Auad Domínguez (fallecidos antes de publicarse Narciso), Gloria Giménez Guanes, que tenía unos catorce años y estaba enamorada platónicamente de Aranda; ella me inspiró el personaje principal, Lolita, cuyos recuerdos hacen la trama de la obra. Además diarios, revistas y todo el material que pude conseguir.
-¿Cuándo y cómo te propone Marcelo Martinessi llevar tu novela al cine?
No lo recuerdo exactamente pero fue antes de la pandemia, que demoró los trabajos, incluyendo la obtención de fondos de diversas entidades internacionales. Él hizo un exhaustivo trabajo de investigación de la época, que incluyó la ropa y las canciones de entonces, incluyendo el rock, en cuya difusión influyó mucho Bernardo Aranda a través de la radio y certámenes de baile, como el realizado en el Estadio Comuneros, ya desaparecido, y donde ganó tres mil guaraníes como premio (era una suma considerable).
-No sé si viste la serie THE OFFER que cuenta como se hizo El Padrino y donde hay escenas fantásticas de cómo se trabajó el guión a partir del libro de Mario Puzzo entre, Mario Puzzo y Francis Ford Coppola ¿Fue más o menos así tu trabajo con Marcelo Martinessi?
No, no he visto la serie, pero sí hemos trabajado juntos a partir del momento en que Marcelo decidió llevar mi novela a la pantalla; juntos recorrimos el centro de Asunción, que había cambiado mucho.
-¿El personaje mejor logrado de la peli?
No sabría decírtelo, porque he visto la película por trozos, antes de su edición final, pero me consta que el nivel actoral es bueno, desde Manu Cuenca y Margarita Irún, hasta los extras como Tani Quintana y sus compañeros de baile.
El director
-¿Qué representa Marcelo Martinessi para el cine paraguayo?
Uno de sus mejores cineastas: fue seleccionado dos veces para participar en la Berlinale, donde no participa cualquiera, y las dos veces recibió una distinción. Narciso recibió comentarios muy elogiosos de la prensa europea pero, como estamos en el Paraguay, hubo algunas manifestaciones de resentimiento.
-Martinessi fue quizás el funcionario, la persona, que con mayor valentía enfrentó la destitución de Lugo desde un ente estatal ¿Qué recordás de aquel evento y el rol de MARCELO y la TV PÚBLICA?
Sí, recuerdo que él levantó el nivel de la TV publica y denunció valientemente el golpe parlamentario contra Fernando Lugo, presidente constitucional.
Homsexualidad, periodismo y literatura
-¿Sigue siendo la homosexualidad un tabú en Paraguay?
Sí, porque ha habido un resurgimiento de la irracionalidad fascista en todo el mundo, con una alianza del poder con los fundamentalistas religiosos, te acordarás de que una ministra de Bolsonaro hablaba con Jesucristo subida a un guayabo.
-Hay un solo Stroessner o varios Stroessner como plantean algunos “revisionistas” que intentan separar su administración de los abusos y violaciones de DDHH?
Bueno, es el fascismo recurrente, la reivindicación de Hitler, Stalin, Pinochet, Stroessner y toda esa laya vai.
-¿Hay periodismo independiente hoy en Paraguay?
Existen periodistas independientes, como es tu caso, con tu denuncia del reality show que fue el proceso de Curuguaty.
-Tres grandes novelas y tres grandes escritores, primero paraguayos y después universales.
Paraguayos: Gabriel Casaccia, Josefina Pla y José Luis Appleyard; extranjeros: Benito Pérez Galdós, Honorato de Balzac y Joyce Carol Oates.
-¿Se puede hablar de un “cine paraguayo” a nivel identidad o hay que espera un poco todavía?
Sin ser especialista en el tema, creo que sí.
-¿Cómo te llevas con los avances tecnológicos? La IA por ejemplo….
No entiendo nada de IA.
-La literatura paraguaya hoy ¿en qué situación está?
Hay escritores jóvenes con mucho talento, les faltan lectores y apoyo económico para la creación literaria.
-¿Qué otra obra tuya te gustaría que llevaran al cine o a una serie?
El peluquero francés, aunque recrear la década de 1850 sería muy difícil.
-Tus tres mejores obras en orden según tu propio criterio
El peluquero francés, Narciso, Caballero rey.
Narciso fue premiada con el Premio FIPRESCI de la Crítica Internacional en la sección Panorama de la Berlinale, un reconocimiento de la crítica especializada que subraya la calidad artística y el impacto de la película en uno de los festivales más importantes del mundo.





