El escenario electoral en Perú dio un giro inesperado en las últimas horas. Con el avance del escrutinio, el candidato de izquierda Roberto Sánchez logró escalar al segundo lugar y posicionarse para disputar el balotaje, desplazando al postulante de derecha Rafael López Aliaga, quien respondió denunciando fraude y exigiendo la nulidad de los comicios.
El cambio en la tendencia se explica, en gran parte, por la incorporación tardía de los votos provenientes de zonas rurales, donde Sánchez cuenta con un respaldo más sólido. Este fenómeno, ya observado en elecciones anteriores, volvió a alterar el orden inicial que favorecía a López Aliaga tras el conteo de votos urbanos.
Ante este resultado, López Aliaga cuestionó la transparencia del proceso electoral y convocó a sus seguidores a movilizarse. Sin embargo, hasta el momento, organismos internacionales y observadores independientes no han presentado evidencias concluyentes que respalden las denuncias de fraude, atribuyendo las demoras a cuestiones logísticas habituales en el sistema electoral peruano.
De confirmarse la tendencia, la segunda vuelta enfrentará a Sánchez con Keiko Fujimori, quien se mantiene en el primer lugar y buscará volver al poder en un contexto de alta polarización política.
Los candidatos en disputa
Keiko Fujimori
Lideresa del fujimorismo, representa una derecha conservadora con fuerte énfasis en el orden, la seguridad y la estabilidad económica. Hija del expresidente Alberto Fujimori, mantiene una base electoral consolidada pero también un alto nivel de rechazo. Su propuesta combina políticas de libre mercado con una postura firme en temas de seguridad.
Roberto Sánchez
De perfil menos conocido a nivel internacional, Sánchez se ubica en la izquierda del espectro político. Su discurso pone el foco en la inclusión social, el desarrollo de las regiones más postergadas y una mayor presencia del Estado en la economía. Su crecimiento electoral se apoya, principalmente, en sectores rurales y populares.
Rafael López Aliaga
Empresario y referente de la derecha más conservadora, López Aliaga promueve políticas económicas liberales, reducción del Estado y una agenda de valores tradicionales. Su discurso confrontativo y su postura dura frente a la inseguridad le han permitido consolidar un electorado fiel, aunque también generan fuertes divisiones.





