Una cita pactada a través de una aplicación podía convertirse en una trampa. La investigación denominada “Falso Match” expuso un esquema de captación de víctimas mediante perfiles utilizados para concertar encuentros y luego ejecutar secuestros, extorsiones y robos.
El operativo se inició a partir de denuncias de personas que fueron contactadas mediante aplicaciones de citas y posteriormente sometidas a situaciones de extrema vulnerabilidad. Entre las víctimas identificadas figuran extranjeros, según los investigadores.
El mecanismo comenzaba en el mundo virtual. Los integrantes de la banda utilizaban perfiles para establecer contacto con sus potenciales víctimas y generar confianza. Una vez acordado el encuentro, la víctima era conducida hasta un lugar donde entraban en acción otros integrantes del grupo.
El paso siguiente era la intimidación y la privación de libertad. Las víctimas eran despojadas de sus pertenencias y obligadas a entregar información y accesos que permitían a los delincuentes vaciar sus cuentas bancarias o realizar transferencias.
La modalidad combina así tres elementos: engaño digital, violencia física y extorsión económica. La aplicación de citas funciona como puerta de entrada, mientras que el verdadero objetivo aparece después del encuentro.
Los allanamientos realizados en el marco del operativo “Falso Match” buscan desarticular la estructura y determinar cuántas personas participaron de la organización, cuántas víctimas fueron captadas y qué volumen de dinero habría sido obtenido mediante este mecanismo.
El caso deja además una señal sobre la evolución de la delincuencia: el delito ya no necesita buscar a sus víctimas en la calle. Puede encontrarlas, seducirlas y llevarlas hasta una trampa desde la pantalla de un teléfono.





