Por José Maria Quevedo
Jorge Torres, Luis Bareiro, Mario Ferreiro y Óscar Acosta reflexionan sobre la relación entre periodismo y política. Desde la diferencia entre informar y militar hasta la influencia que ejerce todo comunicador en el debate público, sus respuestas plantean una cuestión central: ¿dónde termina el ejercicio periodístico y dónde empieza la política?
Jorge Torres: la diferencia entre informar y militar
Para Torres, el problema no es que los periodistas tengan posiciones políticas, sino que las oculten mientras se presentan como independientes. El comunicador pone el acento en la honestidad intelectual y en la necesidad de que la audiencia pueda distinguir entre información, opinión y militancia.
“Hay una diferencia entre el periodista político y el periodista militante. El periodista militante enfoca abiertamente la noticia hacia el sector en el que milita y ve todo desde esa perspectiva. Utiliza los medios de comunicación para hacer política en función de sus ideales, incluso mediante el posicionamiento de su imagen.
Ahí es donde se contamina absolutamente este oficio, porque ya no se diferencia lo que es una opinión política de una opinión informativa. Se mezclan las dos cosas y hay una delgada línea que confunde a la audiencia.
Yo siempre he reivindicado que los periodistas asuman abiertamente sus posiciones, por una cuestión de honestidad intelectual. De ese modo, el público sabe cuál es la posición que tiene ese periodista.
Lo que detesto, y me parece una tremenda deshonestidad intelectual, es que periodistas se presenten como objetivos e independientes, pero que, en su forma de hacer periodismo, abiertamente trabajen en beneficio de tal o cual sector político. Eso me parece nefasto.
Me parece mucho más sano para el debate político que el ciudadano reciba la información y conozca abiertamente cuál es la posición de cada comunicador”.
Luis Bareiro: opinión y no proselitismo
Bareiro plantea una distinción entre la dimensión política del periodismo de opinión y la utilización de los medios para hacer proselitismo partidario. Para el periodista, ambas cosas no deben confundirse.
“Hacen política. En puridad, todo periodista de opinión hace política. La cuestión es no hacer política partidaria ni usar un espacio periodístico para hacer proselitismo”.
Mario Ferreiro: de la actividad periodística a la política electoral
Ferreiro amplía el concepto de política y sostiene que la actividad periodística tiene una dimensión política por la manera en que se seleccionan y presentan los hechos. A la vez, distingue esa influencia de la decisión de competir electoralmente, una experiencia que conoce de primera mano.
“Hay que entender que los periodistas, así como cualquier otra profesión liberal —médico, arquitecto, abogado o ingeniero—, obviamente hacen política, por acción o por omisión. Siempre harán política.
La sola manera de presentar una información ya es editorial y, por tanto, marca una tendencia, ya sea la del medio o la personal. No hay que asustarse de eso; es parte de la convivencia democrática tradicional.
Lo que no hay que confundir es la política electoral con la política en general. La electoral va a obligar a que el periodista, tarde o temprano, tome una decisión y salte a la arena política.
En ese plano fue lo que me pasó a mí en 2012: di por concluida mi actividad en Canal 9 y en las radios en las que estaba, y me dediqué a hacer política. Ahí me quedé diez años, hasta ser intendente de Asunción y renunciar a los cuatro años.
Ese es el camino correcto para el periodista que se mete en la política electoral: pasar de una actividad a otra y dedicarse a la política práctica. Pero antes de eso, obviamente, Mario Ferreiro hace política, Germán Martínez hace política, Luis Bareiro hace política, Óscar Acosta hace política. Somos animales políticos en tanto somos periodistas y no dejamos de tener esa condición”.
Óscar Acosta: asumir públicamente la posición
Acosta coincide en que el periodismo participa de la vida política, pero pone el foco en la transparencia cuando existe una identificación partidaria. La cuestión, según su planteamiento, es que esa posición no se oculte ante el público.
“¡Claro que hacen política! En el concepto republicano. Lo importante es que no sea política partidaria. Y, si lo hace, tiene derecho, pero el público no solo debe saberlo claramente: debe ser asumido”.





