El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, quedó en el centro de una nueva polémica luego de que se difundieran imágenes en las que aparece caminando entre los cadáveres de personas abatidas durante una operación militar.
El mandatario recorrió el lugar donde fueron colocados los cuerpos, varios de ellos dentro de bolsas blancas, y exhibió los resultados del operativo contra grupos armados ilegales. Las imágenes fueron difundidas como parte del mensaje de mano dura que caracteriza el inicio de su Gobierno.
La escena provocó cuestionamientos, incluso desde organismos estatales. La defensora del Pueblo, Iris Marín, sostuvo que los cuerpos de las personas fallecidas deben ser tratados con dignidad y advirtió sobre el riesgo de convertir la muerte en una forma de exhibir autoridad.
El Gobierno respondió que cuestionar las imágenes no debe llevar a equiparar al Estado con los grupos criminales que combate. El ministro del Interior, Rodrigo Lara, calificó las declaraciones de la defensora como una “triste equivocación”.
La polémica se produce mientras De la Espriella impulsa una estrategia de “guerra total” contra los grupos armados, con operaciones militares que buscan mostrar resultados rápidos en materia de seguridad.
Las imágenes reabrieron además un debate sensible en Colombia: hasta dónde puede llegar el Estado al comunicar sus triunfos militares y cuál es el límite entre mostrar resultados y convertir los cuerpos de los muertos en propaganda.





