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Óscar Tuma: “Le advertí a Hugo Javier que podía terminar rodeado de gente que se aprovechara de él”

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Óscar Tuma recuerda el ascenso político de Hugo Javier González desde antes de que se convirtiera en una de las figuras electorales más conocidas del departamento Central. Fue él quien lo incorporó al movimiento Tu Asunción, convencido de que su popularidad y carisma podían transformarse en una candidatura competitiva.

La relación, sin embargo, terminó marcada por un quiebre. Tuma sostiene que, cuando Hugo Javier ya tenía prácticamente asegurada una banca en Diputados, comenzó a negociar su candidatura a la Gobernación de Central con Honor Colorado, de la mano de Víctor Bogado, sin comunicarlo al equipo que había trabajado para posicionarlo.

En esta entrevista, el exdiputado reconstruye cómo conoció a Hugo Javier, los primeros meses de campaña, el momento en que descubrió el acuerdo político y la advertencia que le hizo antes de que asumiera la Gobernación. También reflexiona sobre los problemas que posteriormente enfrentó el exgobernador y sobre las lecciones que aquella experiencia le dejó acerca de la lealtad, el poder y la construcción de una carrera política.

—¿Cómo nació el movimiento Tu Asunción y qué resultados habían obtenido hasta ese momento?

—Como movimiento independiente dentro del Partido Colorado, tuvimos una excelente participación electoral en el año 2015. Aquella elección nos posicionó como la tercera fuerza política dentro del partido. A partir de ese resultado, decidimos presentarnos en las internas partidarias con miras a las elecciones de 2018, ya bajo la denominación de nuestro movimiento, Tu Asunción.

—¿Cómo conoció a Hugo Javier González y por qué decidió incorporarlo a su proyecto político?

—Conocí a Hugo Javier un sábado, en la ciudad de Coronel Oviedo. Mantuvimos una larga conversación y le propuse que fuera nuestro candidato número uno a diputado por el departamento Central. Después de analizar la propuesta y conversar extensamente, aceptó el desafío.

Consideré que tenía llegada a la gente y mucho carisma. Entendíamos que esas condiciones podían permitirle construir una candidatura competitiva, siempre que estuviera acompañado por un equipo que lo orientara en los aspectos políticos y electorales.

—¿Cómo fueron las primeras semanas de la campaña?

—Los primeros veinte días fueron muy tumultuosos. Los ataques políticos y mediáticos fueron enormes, principalmente por su trayectoria como animador de fiestas. Las críticas fueron tan intensas que, en determinados momentos, llegaron a hacerlo dudar sobre la continuidad de su candidatura.

Nos reunimos con él, le dimos ánimo y le transmitimos que debía mantenerse firme. Decidimos continuar trabajando. En ese momento, el profesor Benicio Martínez era nuestro candidato a gobernador y Hugo Javier nuestro candidato a diputado.

—¿Cómo evolucionó la candidatura de Hugo Javier?

—Trabajamos intensamente y, poco a poco, Hugo comenzó a posicionarse en las encuestas. Después de aproximadamente cuatro meses de trabajo constante, llegó a liderarlas. Para entonces, su candidatura ya estaba consolidada y tenía grandes posibilidades de alcanzar una banca en la Cámara de Diputados.

—¿Quiénes lo acompañaban más de cerca durante la campaña?

—Una de las personas que trabajaba más estrechamente con él era Juan Denis. Prácticamente estaba las veinticuatro horas a su lado, enseñándole y explicándole todo lo que debía hacerse durante una campaña política. Existía un equipo que lo acompañaba, lo orientaba y trabajaba para fortalecer su candidatura.

—¿Cuándo comenzó a notar que Hugo Javier podía abandonar el movimiento?

—Cuando faltaban aproximadamente dos meses para las elecciones, un martes recibí una llamada del ya fallecido Oscar González Daher. Me pidió que fuera a conversar con él y me invitó a almorzar.

Durante ese encuentro me dijo que, por el aprecio que me tenía y, especialmente, por el afecto que sentía hacia mi padre, quería advertirme que Hugo Javier, de la mano de Víctor Bogado, había acordado con el movimiento Honor Colorado su candidatura a la Gobernación de Central.

La noticia me sorprendió porque Hugo nunca me había comentado nada sobre esa posibilidad.

—¿Qué hizo después de recibir esa información?

—Esa misma noche, al finalizar una reunión en Fernando de la Mora, hablé directamente con Hugo. Le dije que había recibido información de que había llegado a un acuerdo con Honor Colorado para postularse a gobernador. Él me lo negó rotundamente.

En ese momento le manifesté: “Hugo, si estás pensando en hacerlo, hablame con sinceridad. Políticamente ya tenés asegurada una banca en Diputados. En cambio, para llegar a la Gobernación primero tenés que ganar las elecciones y después enfrentar algo todavía más difícil: administrar la gobernación más grande del país”.

También le advertí que podía quedar rodeado de personas que se aprovecharan de su falta de experiencia administrativa y que eso podía ocasionarle graves problemas, incluso judiciales.

—¿Por qué consideraba que Hugo Javier no estaba preparado para administrar la Gobernación?

—Porque, desde mi punto de vista, todavía no tenía la experiencia política, técnica ni administrativa necesaria para conducir una institución de esa magnitud. Una cosa es tener carisma, reconocimiento público y capacidad para conectar con la ciudadanía; otra muy distinta es administrar una gobernación con un presupuesto importante, una estructura compleja y enormes responsabilidades legales.

Cuando me preguntó por qué le decía eso, fui muy directo: le expresé que, en mi opinión, todavía no tenía la preparación necesaria para ocupar ese cargo.

—¿Qué sucedió al día siguiente?

—Al día siguiente me enteré, a través de los medios de comunicación, de que efectivamente estaba acordando con Honor Colorado su candidatura a gobernador.

Eso me sorprendió y me decepcionó profundamente, porque la noche anterior le había dado la oportunidad de hablarme con sinceridad. No cuestioné que buscara su crecimiento político; lo que me molestó fue la forma en que lo hizo.

Sentí que existió una falta de lealtad, no solamente conmigo, sino también con todo el equipo que había trabajado para instalar y posicionar políticamente su candidatura.

—¿Considera incorrecto que un dirigente cambie de movimiento político?

—No necesariamente. En política es normal que una persona busque crecer, tome decisiones y opte por caminos diferentes. Pero esas decisiones deben comunicarse de frente, especialmente a quienes trabajaron y confiaron en ella.

Cuando salí del UNACE, hablé personalmente con Lino Oviedo. De la misma manera, cuando decidí formar mi propio movimiento, también hablé cara a cara con Horacio Cartes. Eso es lo que corresponde hacer: comunicar las decisiones con honestidad y asumirlas. Nadie debería enojarse porque una persona elija otro camino, siempre que actúe con franqueza y respeto.

—¿Qué enseñanza política le dejó aquella experiencia?

—Que en política uno debe tener los pies firmes, conocer el terreno en el que se mueve y comprender sus reglas. También debe saber que muchas personas lo acompañarán mientras les resulte políticamente útil y que después pueden dejarlo de lado.

Quien ingresa a la política debe ser consciente de esa realidad. Existe una expresión muy conocida: “Muerto el rey, viva el rey”. La política es dinámica y, generalmente, cada sector defiende sus propios intereses. Por eso es fundamental no perder el criterio propio ni quedar sometido a los intereses de un grupo.

—¿Cree que Hugo Javier podría haber evitado los problemas que posteriormente enfrentó?

—Creo que podría haber buscado mayor asesoramiento y apoyo técnico. También considero que debió solicitar ayuda directamente a Horacio Cartes. Estoy convencido de que, si lo hubiera hecho, habría puesto a su disposición profesionales preparados y técnicos con experiencia para acompañar su gestión.

Sin embargo, según mi percepción, terminó dependiendo del mismo grupo político que había negociado su salida de nuestro movimiento. Quedó rodeado y condicionado por personas que ejercían una fuerte influencia sobre sus decisiones.

—¿Se cumplió finalmente la advertencia que usted le había hecho?

—Lamentablemente, los acontecimientos posteriores demostraron que los riesgos que le había señalado eran reales. No digo esto con satisfacción, sino con pesar. Hugo tenía carisma y una gran conexión con la ciudadanía, pero administrar una gobernación requería experiencia, independencia política, capacidad técnica y un equipo sólido.

Mi advertencia nunca fue personal. Fue una evaluación política sobre las dificultades que enfrentaría al asumir una responsabilidad para la cual, en aquel momento y desde mi punto de vista, todavía no estaba suficientemente preparado.

—Después de todo lo ocurrido, ¿qué reflexión le deja la relación que mantuvo con Hugo Javier?

—Me queda la sensación de que pudo haber construido una carrera política diferente si hubiese mantenido una comunicación sincera con quienes lo acompañamos desde el comienzo y si hubiera buscado el asesoramiento adecuado.

No cuestiono su derecho a crecer ni a cambiar de proyecto político. Lo que cuestiono es que no haya hablado de frente con el equipo que trabajó para posicionarlo. En política se pueden tomar caminos distintos sin necesidad de traicionar la confianza de quienes estuvieron desde el principio.

—¿Volvería a apoyar a una figura proveniente de fuera de la política tradicional?

—Sí, porque creo que la política debe abrirse a personas provenientes de distintos sectores de la sociedad. Sin embargo, la popularidad no es suficiente. Quien aspira a ocupar un cargo público debe prepararse, rodearse de personas capaces, comprender la responsabilidad que asumirá y conservar la independencia necesaria para no convertirse en instrumento de otros intereses.

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