La campaña de Soledad Núñez enfrenta ahora una disputa que puede ser tan importante como los números de las encuestas: la percepción sobre el nivel de compromiso del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) con la candidatura de la alianza opositora.
Desde el comando de Núñez salieron al cruce de las versiones que hablan de una creciente desconfianza hacia los operadores liberales y de una supuesta pérdida de intensidad en el acompañamiento territorial a la candidata.
El dirigente opositor Stephan Rasmussen negó a EGO que exista un alejamiento del PLRA y aseguró que el trabajo dentro de la alianza continúa con normalidad.
“No es cierto, se está trabajando muy bien con el Partido Liberal y Sole está saliendo con los candidatos constantemente”, afirmó.

Como muestra del nivel de coordinación, Rasmussen mencionó la presencia de referentes liberales como Félix Ayala, Lorena Segovia y Eduardo Nakayama en una actividad realizada la noche del martes junto con todo el comando de campaña.
El mensaje político buscó ser claro: la alianza sigue funcionando y el PLRA no se está apartando de la candidatura de Núñez.
Pero detrás de esta discusión aparece un problema más profundo: la pelea por el tercer espacio opositor no se limita a quién acompaña a quién en los actos, sino también a quién tiene mayores posibilidades de imponerse en octubre.
La información publicada por LPO sostiene que dentro de la coalición existen sectores que expresan, en reserva, una “profunda desconfianza” hacia operadores del PLRA, a quienes atribuyen una menor participación en las actividades de calle.
La misma versión señala que mientras los candidatos del tercer espacio acompañan públicamente a Núñez, algunos referentes liberales estarían concentrando esfuerzos en sus propias candidaturas a la Junta Municipal.
Ese escenario alimenta una hipótesis política todavía más delicada: que determinados dirigentes puedan estar haciendo su propio cálculo electoral y priorizando sus posibilidades individuales por encima de la estrategia presidencial de la alianza municipal.
Desde el comando de Núñez rechazan esa lectura y plantean, por el contrario, que el escenario electoral está cambiando.
Rasmussen aseguró que “Camilo se estancó en 37%, Sole está arriba y sigue creciendo”, contraponiendo esta lectura a los sondeos que ubican a Camilo Pérez con ventaja.
El dirigente fue todavía más lejos al afirmar: “Vamos a ganar el 4 de octubre y por eso los colorados están preocupados”.





