El abogado y analista político Oscar Tuma sostuvo que parte de la dirigencia opositora ha convertido la victimización en una estrategia permanente de posicionamiento político, privilegiando el escándalo mediático por encima de la construcción de propuestas para el país.
“Algunos dirigentes opositores parecen haber encontrado en la victimización una forma permanente de ganar notoriedad. Cada frase, cada comentario, cada episodio de pasillo se convierte en una supuesta conspiración, en una persecución o en una oportunidad para instalarse mediáticamente. Pero eso no construye liderazgo, no genera confianza y mucho menos ofrece una alternativa seria para el país”, afirmó.

Tuma también cuestionó el comportamiento de algunos legisladores, señalando que los enfrentamientos y escenas polémicas dentro del Congreso solo alimentan el espectáculo político.
“Los espectáculos bochornosos desde el Congreso pueden ser atractivos para algunos por el morbo, el show y hasta por la risa que generan, pero no construyen nada. Es más, lo más probable es que la vida parlamentaria de estos personajes termine en este periodo, porque con esa actitud no se aporta nada interesante al ciudadano”, expresó.
En ese contexto, sostuvo que la ciudadanía demanda una oposición con capacidad de gestión y vocación de gobierno.
“La ciudadanía necesita una oposición con propuestas, con gestión, con visión de Estado y con capacidad de resolver problemas reales. No una oposición que dependa exclusivamente del ruido, del escándalo o de la indignación del momento”, manifestó.
Al referirse al intendente de Miguel Prieto, Tuma consideró que, más allá de las causas judiciales que enfrenta, mantiene una estrategia política distinta a la de otros referentes opositores.
“En ese sentido, guste o no guste, Miguel Prieto marca una diferencia. A pesar de estar imputado en varias causas, no basa su discurso en victimizarse todos los días ni en reducir su presencia política a la denuncia de persecución. Sigue intentando sostener una agenda, una gestión y una proyección política propia”, señaló.
Asimismo, aclaró que esa apreciación no implica desconocer el trabajo de la Justicia.
“Eso no significa absolver a nadie ni negar que la Justicia deba investigar lo que corresponda. Significa simplemente reconocer que hay una diferencia entre enfrentar procesos y seguir haciendo política, y usar cada conflicto como excusa para buscar protagonismo”, indicó.
Finalmente, Tuma concluyó que el desafío de la oposición paraguaya pasa por construir una alternativa de gobierno creíble.
“La oposición que necesita el Paraguay no puede ser solamente una oposición escandalizada. Tiene que ser una oposición capaz de gobernar”, concluyó.





