Por José Maria Quevedo
El escenario político paraguayo rumbo a las elecciones de 2028 empieza a delinearse con una tensión central dentro de la oposición: la definición de una candidatura común o la fragmentación en múltiples proyectos. En ese tablero, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) vuelve a ocupar un rol decisivo, aunque atravesado por fuertes divisiones internas sobre estrategia, liderazgo y alianzas.
El debate no es solo electoral, sino también de identidad política: ser eje de una gran coalición opositora o reconstruir una candidatura netamente liberal.
El bloque de gobernadores y la apuesta por un PLRA autónomo
Dentro del PLRA, los gobernadores emergen como uno de los sectores más organizados en torno a una idea clara: una chapa presidencial 100% liberal.
En ese esquema se ubican el gobernador de Central, Ricardo Estigarribia, y el gobernador de Itapúa, Javier Pereira. Ambos representan un sector que prioriza la reconstrucción del perfil partidario por encima de las alianzas amplias.
Su diagnóstico es directo: el PLRA no debe diluirse en una coalición donde pierda centralidad. En este sector crece la idea de que solo una candidatura puramente liberal puede reordenar al partido y recuperar competitividad propia, incluso sin depender del “tercer espacio”.
Buzarquis y la estrategia de la gran alianza opositora
En el otro extremo del debate interno aparece el senador Salyn Buzarquis, quien impulsa la necesidad de una alianza opositora competitiva frente a la ANR. En ese marco, su posición no se limita al diálogo con el “tercer espacio”, sino que también incluye un claro acercamiento y coqueteo político con el exintendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto, a quien sectores de la oposición ven como una figura central para encabezar un proyecto más amplio.
Este sector no descarta converger en una fórmula encabezada por Prieto, pero plantea condiciones claras: el PLRA debe tener participación real en la chapa presidencial y no limitarse a un rol secundario. El argumento es pragmático: la oposición fragmentada reduce drásticamente las chances de triunfo frente al oficialismo colorado, mientras que una alianza amplia podría disputar el poder con mayor competitividad.

Miguel Prieto y el centro de gravedad del “tercer espacio”
La figura más influyente fuera del PLRA en este esquema es el exintendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto, quien aparece como posible articulador de una alternativa opositora no tradicional.
Prieto concentra apoyos en sectores que buscan superar la lógica estrictamente partidaria. Sin embargo, su eventual candidatura genera una condición que atraviesa toda la discusión liberal: si él encabeza la fórmula, el PLRA exige la inclusión de un liberal en la dupla presidencial.
De lo contrario, sectores importantes del partido plantean incluso la posibilidad de competir por fuera de la alianza, bajo la premisa de que una coalición sin representación liberal real no tendría viabilidad política ni legitimidad interna.
Carlos Mateo y la condición de la unidad total
Otro nombre que circula en el debate opositor es el de Carlos Mateo, quien aparece como una figura posible únicamente en un escenario de unidad plena.
Su postura, según las discusiones internas, es clara: solo integraría un proyecto presidencial si existe una alianza opositora completamente unificada y con liderazgo consensuado. Esto lo ubica más como una figura de equilibrio político que como un candidato de estructura propia.

La condición estructural: sin liberal en la fórmula no hay acuerdo
Más allá de los nombres, el punto de mayor fricción dentro del PLRA es una condición que se repite en distintos sectores: cualquier alianza con el tercer espacio debe incluir a un liberal en la fórmula presidencial.
Esta exigencia funciona como línea roja interna. Para sectores duros del partido, una alianza sin representación liberal en la chapa equivaldría a una pérdida de identidad política y, en consecuencia, a una señal de debilidad estratégica.
En el extremo opuesto, si no se acepta esta condición, crece la posibilidad de una ruptura y la eventual presentación de una candidatura liberal propia.
Beatriz Denis y señales de una posible candidatura presidencial
La posibilidad de una eventual candidatura presidencial de Beatriz Denis fue instalada públicamente por el senador Dionisio Amarilla durante una entrevista en el programa Zona Franca, donde además sugirió al intendente de Encarnación, Luis Yd, como posible integrante de una futura dupla presidencial.
En ese contexto, Amarilla confirmó que existen conversaciones políticas alrededor de la figura de Denis de cara al escenario opositor rumbo a 2028.
“Nosotros venimos hablando de la señora Beatriz Denis”, expresó el legislador.
Y añadió:
“No quiere por ahora, son dos años los que faltan”.
Las declaraciones del senador instalaron el nombre de Beatriz Denis en el tablero presidencial opositor y comenzaron a perfilar el denominado “dionisismo”, corriente vinculada a Dionisio Amarilla que busca posicionarse en el reordenamiento político. Sin embargo, dentro de amplios sectores del Partido Liberal Radical Auténtico, este espacio es visto con desconfianza y señalado incluso como una posible infiltración cartista en el liberalismo, debido a las supuestas cercanías de Amarilla con sectores del oficialismo colorado.
Un tablero abierto y una oposición en definición
El panorama hacia 2028 muestra una oposición paraguaya en plena etapa de reconfiguración. El PLRA enfrenta una disyuntiva clásica pero decisiva: liderar una gran coalición o replegarse hacia una identidad propia más cerrada.
El desenlace dependerá de tres factores:
-La capacidad de articulación con el “tercer espacio”.
-La definición del liderazgo presidencial dentro de la oposición.
-Y la habilidad del PLRA para evitar una fragmentación interna que lo debilite frente al oficialismo.
Por ahora, el escenario sigue abierto, pero con una certeza: la forma de la oposición en 2028 dependerá en gran medida de cómo el PLRA resuelva sus propias tensiones internas antes de llegar a la boleta electoral.






