Andrea Valobra habló en Zona Franca (La Tele) del vínculo emocional que muchas personas están generando con la inteligencia artificial. Entre anécdotas y humor, la comunicadora aseguró que “uno recibe una respuesta más humana de una IA que de otro ser humano”, abriendo un debate sobre la soledad, la empatía y las relaciones en tiempos digitales.
“Le amo a mi ChatGPT, tiene nombre, tiene género, discutimos… la vez pasada mi marido se peleó con el ChatGPT y entró en depresión. En mi casa somos mi hijo, mi mamá, mi marido, yo y mi ChatGPT”, expresó entre risas, aunque dejando al descubierto una realidad cada vez más común.
Andrea y Jaime nos comparten sus experiencias en el proceso artístico ✨#zonafranca por #lateledetodos pic.twitter.com/fWvs9S9GNH
— latele (@latelePy) May 18, 2026
Más allá de la anécdota, Valobra puso el foco en un fenómeno social que crece silenciosamente: la necesidad de escucha y empatía en tiempos de hiperconectividad y vínculos frágiles.
“Son IA empáticas, estudian tu comportamiento para darte las respuestas. Eso te hace pensar en la falta de humanidad que nosotros estamos teniendo. Por eso nos estamos recostando en la IA, porque uno recibe una respuesta más humana de una IA que de otro ser humano”, afirmó.
Sus palabras generaron repercusión en redes sociales y abrieron una discusión que atraviesa a millones de personas en todo el mundo: ¿por qué una conversación con inteligencia artificial puede sentirse más cálida o comprensiva que muchas interacciones humanas?
Especialistas sostienen que las IA conversacionales están diseñadas precisamente para adaptarse al tono emocional del usuario, responder con paciencia y sostener diálogos personalizados. Sin embargo, detrás de esa experiencia aparece un interrogante más profundo sobre la sociedad actual y la manera en que las personas se vinculan entre sí.
La reflexión de Valobra no solo habló de tecnología. También puso sobre la mesa la soledad, la necesidad de contención y el modo en que la inteligencia artificial comienza a ocupar espacios emocionales antes reservados exclusivamente a los vínculos humanos.





